Fra Filippo Lippi – The Coronation of the Virgin, Galleria degli Uffizi
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El espacio se articula mediante una serie de arcos superpuestos, creando una sensación de profundidad limitada pero cuidadosamente calculada. En el plano superior, dos medallones circulares albergan retratos de figuras masculinas, posiblemente santos o figuras bíblicas relevantes para la devoción representada. La iluminación es uniforme y clara, sin contrastes dramáticos, lo que contribuye a la atmósfera solemne y contemplativa.
La figura coronada se presenta en un trono ricamente decorado, rodeada por una multitud de personajes ataviados con vestimentas elaboradas. Se distingue una variedad de roles: clérigos con indumentaria ceremonial, figuras arrodilladas en señal de reverencia, y otros individuos que parecen observar la escena con devoción o curiosidad. La representación de los rostros es individualizada, aunque dentro de un estilo generalizado que enfatiza la idealización y la serenidad.
La paleta cromática se caracteriza por tonos cálidos – dorados, ocres, rojos– que acentúan el carácter sagrado del evento. Los azules y verdes, presentes en las vestimentas y los fondos, aportan equilibrio visual y sugieren una conexión con lo divino.
Más allá de la representación literal de la coronación, se percibe un subtexto relacionado con la legitimidad del poder religioso y la intercesión divina. La multitud congregada simboliza la comunidad de creyentes que buscan la gracia y la protección de la figura central. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía social y espiritual, donde el clero ocupa una posición privilegiada en relación a los fieles. El gesto de coronación, realizado por una figura masculina situada tras la mujer coronada, podría interpretarse como un acto de investidura o confirmación del poder divino. La inclusión de figuras arrodilladas refuerza la idea de sumisión y veneración ante lo sagrado. En definitiva, el conjunto transmite un mensaje de fe, devoción y orden cósmico.