Robert Lefevre – Portrait of Louis XVIII (1755-1824) in coronation robes
Ubicación: Maintenon Castle (Château de Maintenon), Maintenon.
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La paleta cromática domina en tonos fríos: azules profundos, blancos impolutos y toques dorados que resaltan los bordados y adornos. El fondo, difuminado y con una textura rica, sugiere un espacio arquitectónico grandioso, posiblemente una sala del trono o una capilla. La luz incide sobre el personaje desde la izquierda, iluminando su rostro y las texturas de sus ropas, mientras que el resto permanece en penumbra, acentuando aún más su figura central.
El atuendo es sumamente elaborado: un manto real azul oscuro, ricamente bordado con flores de lis doradas, cubre una túnica blanca de encaje suntuoso. Sobre los hombros descansa una capa de armiño, símbolo de la realeza y el poder judicial. En sus manos sostiene un cetro, atributo tradicional del monarca, y se intuyen elementos de la corona sobre una mesa cercana, aunque no visible en su totalidad. Los zapatos, de seda blanca con hebillas doradas, completan el conjunto.
La expresión del retratado es serena, casi inexpresiva, transmitiendo una sensación de dignidad y compostura. Su mirada se dirige hacia un punto indefinido, sugiriendo una reflexión profunda o quizás una contemplación del peso de su cargo. La presencia física es imponente; la figura transmite solidez y estabilidad, características que probablemente buscaba proyectar el retratado en un período histórico marcado por la inestabilidad política.
Más allá de la representación literal de un monarca, esta pintura parece querer comunicar una declaración de legitimidad y continuidad dinástica. La meticulosa atención al detalle en la reproducción de los símbolos reales busca reforzar la imagen del poder absoluto y la tradición hereditaria. La formalidad extrema de la pose y el vestuario contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y reverencia, invitando al espectador a reconocer la autoridad del retratado. Se percibe un intento deliberado de construir una imagen idealizada, destinada a consolidar su posición y proyectar una imagen de fortaleza ante las posibles amenazas internas o externas. La ausencia de elementos anecdóticos o personales sugiere una voluntad de trascender lo individual para representar el poder en sí mismo.