Robert Lefevre – Portrait of Pauline Bonaparte (1780-1825) Princess Borghese
Ubicación: National Museum of Chateau de Malmaison (Musée national des châteaux de Malmaison), Rueil-Malmaison.
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La paleta cromática se articula alrededor de contrastes ricos: el verde esmeralda del vestido, con un corte imperio característico de la época, contrasta con el blanco impoluto del escote, que sugiere pureza y elegancia. Un velo dorado, drapeado con sutilidad sobre su hombro y cabello, introduce una nota de opulencia y misterio, difuminando los contornos y creando un juego de luces y sombras que modelan su rostro.
El autor prestó especial atención a la representación del cabello, recogido en un peinado elaborado adornado con una tiara incrustada de brillantes. Los pendientes, también ostentosos, refuerzan la impresión de riqueza y estatus social elevado. La piel es delicada, casi translúcida, resaltando su juventud y belleza idealizada.
El fondo, difuminado en tonos azules y grises, no distrae la atención del sujeto principal, sino que contribuye a crear una atmósfera solemne y atemporal. Se intuyen elementos paisajísticos vagos, sugerentes de un entorno aristocrático pero sin especificarlo con detalle. La firma del artista, ubicada discretamente en la esquina inferior derecha, es legible aunque no intrusiva.
Más allá de la mera representación física, el retrato sugiere una serie de subtextos relacionados con el poder y la posición social. El atuendo lujoso, las joyas ostentosas y la pose digna transmiten un mensaje claro sobre su pertenencia a la élite gobernante. La mirada directa, al mismo tiempo que establece una conexión personal, también puede interpretarse como una declaración de autoridad y confianza en sí misma. La idealización de sus rasgos físicos apunta a una intención de perpetuar una imagen de belleza y virtud acorde con los cánones estéticos de su época. En definitiva, la obra es un testimonio visual del poderío y el refinamiento de la sociedad aristocrática de finales del siglo XVIII y principios del XIX.