Daniel Merriam – Euphoria
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En el centro de la composición se ubica una figura humana, presumiblemente femenina, representada con una pose que evoca tanto la crucifixión como una apertura a lo trascendente. Sus brazos extendidos sugieren una entrega, una receptividad a las fuerzas que la circundan. La figura está desnuda, pero no se percibe una connotación de vulnerabilidad; más bien, irradia una fuerza interior y una conexión directa con el cosmos.
Alrededor de esta figura central, el artista ha dispuesto un intrincado entramado de elementos simbólicos. Se distinguen rostros femeninos, parcialmente ocultos o fragmentados, que parecen flotar en la atmósfera, sugiriendo múltiples perspectivas o facetas de la psique femenina. La presencia de lo lunar es ineludible; las formas circulares y los halos dorados remiten a ciclos lunares y a una conexión con el inconsciente colectivo.
En la parte superior central, se destaca un trono adornado con cuernos que recuerdan a Pan o a otras divinidades asociadas con la fertilidad y la naturaleza salvaje. La presencia de esta iconografía sugiere una celebración de lo instintivo y lo primordial, en contraste con las convenciones sociales o morales.
El suelo, representado como un mosaico fragmentado, introduce una nota de inestabilidad y transitoriedad. Las formas orgánicas que se extienden desde la base de la figura central sugieren una conexión profunda con la tierra y sus fuerzas vitales. La dispersión de esferas luminosas a lo largo de toda la composición refuerza la idea de un universo en constante expansión, donde las fronteras entre el individuo y el cosmos se desdibujan.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la trascendencia, la fertilidad, la conexión con la naturaleza y la búsqueda de una unidad primordial. La figura central podría interpretarse como una representación del alma humana en su anhelo de liberación y de comunión con lo divino. La yuxtaposición de elementos aparentemente contradictorios –la vulnerabilidad y la fuerza, el orden y el caos– sugiere una visión compleja y matizada de la experiencia humana, donde la euforia puede coexistir con la fragilidad y la incertidumbre. La obra invita a una reflexión sobre los límites de la percepción y la naturaleza ilusoria de la realidad.