Daniel Merriam – Pathways
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El autor ha dispuesto una serie de imágenes recurrentes que sugieren múltiples interpretaciones. Una pera colgante, junto a una manzana roja y brillante, se ubican en el extremo izquierdo, evocando referencias mitológicas y al simbolismo del conocimiento prohibido o de la tentación. A su lado, un arco arquitectónico con ornamentos clásicos se abre hacia un paisaje brumoso, difuminado, que podría representar un futuro incierto o una dimensión espiritual.
En el centro de la composición, un ave blanca, posiblemente una paloma, asciende en vuelo, simbolizando la paz, la esperanza y quizás la trascendencia. Su presencia contrasta con la intensidad del color rojo de un petirrojo que se encuentra posado sobre una rama, sugiriendo pasión, vitalidad o incluso un presagio.
La vegetación es abundante: árboles cargados de fruta (uvas, naranjas) y enredaderas que se entrelazan con las estructuras arquitectónicas. Esta profusión natural contrasta con la rigidez de los elementos construidos, creando una tensión dinámica entre lo orgánico y lo artificial. Se observa también un cuerpo de agua oscuro, reflejando fragmentos del cielo y de la arquitectura circundante, añadiendo una capa de misterio e introspección a la escena.
La paleta cromática es rica en tonos púrpura, verde y dorado, que contribuyen a crear una atmósfera mágica y etérea. La luz parece emanar de múltiples fuentes, iluminando selectivamente ciertos elementos y sumiendo otros en la penumbra, acentuando así el carácter simbólico de la obra.
En general, la pintura transmite una sensación de ambigüedad y apertura a la interpretación. No se trata simplemente de un jardín; es una representación alegórica del viaje personal, con sus desafíos, tentaciones, esperanzas y la búsqueda constante de significado. El camino que serpentea sugiere la incertidumbre inherente a la vida, mientras que los símbolos dispersos invitan al espectador a reflexionar sobre su propio destino y las fuerzas que lo moldean. La obra parece sugerir una invitación a explorar los senderos internos, a confrontar las sombras y a abrazar la posibilidad de la transformación.