Daniel Merriam – In My Sleep
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La imagen principal es un rostro humano, representado con una serenidad imperturbable. Los ojos están cerrados, sugiriendo un estado de sueño o meditación profunda. La expresión es ambigua; no se puede determinar si refleja paz, tristeza o incluso una resignación melancólica. El rostro está enmarcado por una elaborada ornamentación que recuerda a la iconografía barroca o renacentista, con volutas y elementos vegetales estilizados que parecen surgir de la propia figura. Esta estructura ornamental no solo define el contorno del rostro sino que también lo eleva a un plano casi divino, evocando imágenes de figuras mitológicas o religiosas.
Una característica particularmente llamativa es la división vertical del rostro en dos mitades asimétricas. Esta fisura no parece ser una deformidad física, sino más bien una representación simbólica de dualidades internas: consciente e inconsciente, razón y emoción, luz y sombra. La línea divisoria se extiende hacia abajo, transformándose en lo que podría interpretarse como un elemento arquitectónico o incluso una fuente estilizada, sugiriendo la emanación de algo oculto o reprimido.
La paleta cromática es restringida, con predominio de tonos tierra, ocres y dorados para el rostro, contrastando con los fríos azules del fondo. Esta contraposición refuerza la sensación de profundidad y misterio que impregna la obra. La luz, aunque suave, ilumina el rostro desde un ángulo indeterminado, creando sombras sutiles que acentúan sus rasgos y contribuyen a su aura enigmática.
En cuanto a los subtextos, la pintura parece explorar temas relacionados con el inconsciente, la introspección y la búsqueda de la identidad. El estado onírico del rostro sugiere una inmersión en un mundo interior donde las reglas de la realidad se suspenden. La división del rostro podría interpretarse como una metáfora de la fragmentación psíquica o la lucha entre diferentes aspectos de la personalidad. La ornamentación barroca, por su parte, evoca la idea de una belleza idealizada pero también de una carga histórica y cultural que pesa sobre el individuo. En definitiva, la obra invita a la reflexión sobre la complejidad de la condición humana y los misterios que se esconden tras las apariencias.