Daniel Merriam – The Edge of Innocence
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En el plano central, destaca la figura fragmentada de un rostro, con los ojos cerrados y una expresión que oscila entre la serenidad y la melancolía. Este elemento parece flotar en medio de un laberinto arquitectónico, donde edificios de diversa índole se entrelazan y superponen, creando una sensación de opresión o confusión. La arquitectura no es realista; las estructuras parecen surgir de la imaginación, con detalles que recuerdan tanto a casas tradicionales como a escenarios fantásticos.
Sobre el rostro, un globo aerostático se eleva, simbolizando quizás la esperanza, la libertad o el escape de esa realidad densa y compleja que se despliega debajo. La presencia del globo introduce una nota de ligereza en contraste con la pesadez visual del resto de la composición.
A lo largo de toda la superficie, se dispersan objetos aparentemente inconexos: frutas (una pera es particularmente visible), globos multicolores, un reloj de arena que sugiere el paso del tiempo y la fugacidad de la existencia, y una inscripción ilegible que añade un elemento de misterio e intriga. Estos elementos no parecen tener una función narrativa directa; más bien, contribuyen a crear una atmósfera cargada de simbolismo personal y evocación.
En la parte inferior, se observa una pequeña figura alada, aparentemente en movimiento ascendente, que podría interpretarse como una representación de la infancia, la inocencia o el deseo de trascender las limitaciones impuestas por el entorno. Su posición sugiere un anhelo de liberación y una búsqueda de un espacio más amplio y luminoso.
La paleta cromática es dominada por tonos púrpura, violeta y grisáceos, que contribuyen a crear una atmósfera sombría y misteriosa. Sin embargo, la presencia de toques de color naranja y amarillo en los globos y algunas frutas introduce un contrapunto de calidez y vitalidad.
En general, la obra transmite una sensación de ambigüedad y complejidad. No se trata de una representación literal de la realidad, sino más bien de una exploración visual del subconsciente, donde los sueños, los recuerdos y las emociones se entrelazan para crear un universo único y personal. La acumulación de elementos sugiere una reflexión sobre la pérdida de la inocencia, el peso de la memoria y la búsqueda de significado en un mundo fragmentado.