Christian Riese Lassen – The Infinite Way
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La línea horizontal marcada por la superficie del agua divide la composición en dos mitades bien diferenciadas. Debajo, se despliega un arrecife coralino rebosante de vida: peces de colores brillantes nadan entre corales de formas intrincadas. Delfines, representados con una elegancia y fluidez notables, surcan las aguas, creando una sensación de movimiento y gracia. La paleta cromática en esta sección es más rica y saturada, con tonos azules, naranjas y amarillos que intensifican la vitalidad del entorno acuático.
La yuxtaposición de estos dos mundos – el terrestre y el marino – no parece casual. Podría interpretarse como una metáfora de la interconexión entre diferentes planos de existencia, o quizás una reflexión sobre la armonía latente en la naturaleza, a pesar de las aparentes diferencias. La cascada, que actúa como punto de transición, podría simbolizar un portal, una conexión espiritual entre lo visible y lo invisible, lo consciente y lo inconsciente. La luz que emana de ella sugiere una revelación o una iluminación interior.
El uso del color es particularmente significativo. El verde, asociado a la vida, el crecimiento y la esperanza, domina la parte superior, mientras que los colores vibrantes del arrecife coralino evocan alegría, energía y diversidad. La presencia de los delfines, animales frecuentemente asociados con la inteligencia, la libertad y la conexión espiritual, refuerza esta interpretación de armonía y trascendencia.
En definitiva, la obra invita a una contemplación sobre la unidad subyacente que conecta todos los seres vivos y los diferentes ecosistemas del planeta, sugiriendo un camino hacia la comprensión profunda y la paz interior. La composición, con su cuidadosa distribución de elementos y su rica simbología, transmite una sensación de asombro y reverencia ante la belleza y complejidad del mundo natural.