Bartolomeo Vivarini – San Michele Arcangelo (Polyptych of Scanzo)
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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El guerrero sostiene un largo bastón o lanza, apuntando hacia abajo con una determinación que transmite autoridad y poder divino. Sus alas, extensas y ricamente pintadas, se extienden a ambos lados, creando una dinámica visual que enfatiza su naturaleza celestial. La expresión en su rostro es serena pero firme; no hay rastro de duda o temor, solo la convicción de un deber cumplido.
En la parte inferior del cuadro, una criatura monstruosa yace derrotada bajo sus pies. Su forma retorcida y grotesca contrasta fuertemente con la figura angelical, simbolizando el triunfo del bien sobre el mal, la luz sobre la oscuridad. La representación de esta criatura no es meramente decorativa; su deformidad sugiere una corrupción primordial que ha sido sometida a la voluntad superior representada por el guerrero.
En un plano más distante, se vislumbra una figura humana en miniatura, aparentemente ofreciendo tributo o buscando refugio bajo el pie del ángel. Esta inclusión introduce una dimensión de humildad y dependencia, sugiriendo que la protección ofrecida es para aquellos que buscan su favor.
La composición general está marcada por un verticalismo pronunciado, acentuado por la figura central y reforzado por las líneas diagonales creadas por el bastón y las alas. Este verticalismo contribuye a una sensación de elevación espiritual y trascendencia. La paleta cromática es rica en tonos dorados y plateados, que evocan la divinidad y la pureza. El fondo dorado, aunque uniforme, proporciona un contraste efectivo con la figura principal, permitiendo que ésta resalte aún más.
Subyacentemente, esta pintura parece explorar temas de redención, victoria espiritual y la lucha entre el orden y el caos. La representación del guerrero no es simplemente una imagen de poderío físico; es una alegoría de la fe, la perseverancia y la capacidad humana para superar las adversidades con la ayuda de una fuerza superior. La escena invita a la reflexión sobre la naturaleza del bien y el mal, y sobre el papel de los protectores divinos en la vida de los mortales.