Vladimir Borovikovsky – Portrait of Elizabeth Ivanovna Neklyudova
Ubicación: Novgorod State United Museum-Reserve, Velikiy Novgorod (Новгородский государственный объединённый музей-заповедник).
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La paleta cromática se centra en tonos fríos: blancos, grises, azules pálidos y verdes apagados que contribuyen a una atmósfera serena y algo distante. La luz incide sobre el rostro de la retratada, resaltando sus facciones y creando un sutil juego de luces y sombras que modelan su semblante. La piel aparece tersa y luminosa, idealizada según los cánones estéticos de la época.
El peinado es complejo, característico del período: rizos elaborados coronados por una gran lazo de tela blanca, que añade volumen y sofisticación a la imagen. La vestimenta consiste en un vestido de cuello alto, cubierto parcialmente por una capa o chal azul celeste, que se ciñe al cuerpo y define su silueta. Las manos están cruzadas frente a ella, un gesto que puede interpretarse como una señal de modestia o contenimiento.
El fondo es oscuro y difuso, con sugerencias de vegetación y un paisaje brumoso visible en la lejanía. Esta composición contribuye a aislar a la retratada, enfocando la atención en su figura y expresión. La ausencia de elementos decorativos superfluos refuerza una sensación de sobriedad y elegancia contenida.
Más allá de la representación literal, el retrato parece sugerir un ideal de virtud y refinamiento propio de las clases altas del siglo XVIII. La mirada pensativa y la pose contenida podrían aludir a una personalidad reservada e inteligente. La elección de los colores fríos y la atmósfera serena sugieren una introspección y una cierta distancia emocional, posiblemente reflejando un ideal femenino que valora la moderación y el autocontrol. El retrato no busca la ostentación, sino más bien transmitir una impresión de dignidad y carácter.