Vladimir Borovikovsky – Portrait of Princess M.F. Baryatinsky
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La iluminación es suave y difusa, concentrándose en el rostro y el escote, creando un juego sutil de luces y sombras que modelan sus facciones. La piel aparece pálida, casi translúcida, acentuando la delicadeza de su belleza. El cabello, oscuro y rizado, está recogido con una diadema adornada con pequeñas joyas, lo cual sugiere un estatus social elevado.
El vestuario es digno de mención. Un vestido blanco de cuello alto, decorado con encaje, se combina con una capa o chal de seda roja que envuelve su hombro y cae elegantemente sobre sus brazos. Un lazo verde, discretamente colocado en el escote, añade un toque de color y sofisticación al conjunto. La paleta cromática es relativamente restringida: predominan los tonos fríos del blanco y el gris, contrastados por el rojo vibrante de la capa y los toques dorados de la diadema.
El fondo, deliberadamente oscuro y borroso, se compone de una atmósfera nebulosa con sugerencias de vegetación en la parte superior, lo que contribuye a aislar a la retratada y a dirigir toda la atención hacia ella. La expresión facial es compleja: hay una mezcla de serenidad, melancolía e incluso un atisbo de desafío en sus ojos. No se trata de una sonrisa abierta, sino más bien de una leve curvatura de los labios que sugiere una personalidad introspectiva y quizás algo reservada.
En cuanto a los subtextos, la pintura parece transmitir una sensación de nobleza, elegancia y refinamiento. La postura erguida, la mirada directa y el vestuario lujoso sugieren un estatus social elevado y una conciencia de su propia importancia. Sin embargo, la expresión melancólica en sus ojos podría indicar una cierta insatisfacción o una carga emocional oculta tras la fachada de perfección. El uso del rojo, tradicionalmente asociado con la pasión y el poder, contrasta con la palidez de su piel, creando una tensión visual que añade profundidad a la interpretación de la obra. En definitiva, se trata de un retrato que busca captar no solo la apariencia física de la retratada, sino también su carácter y su estado anímico.