Vladimir Borovikovsky – Portrait of Ekaterina Vasilievna Torsukova
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer viste un sencillo vestido blanco con mangas abullonadas, atado por un fajo rojo adornado con motivos florales que se desliza sobre sus brazos y cae en forma de chal sobre su regazo. Este detalle cromático aporta calidez a la composición, contrastando con la palidez del rostro y el vestido. Una diadema blanca, salpicada de pequeños adornos oscuros, recoge parte de su cabello rizado, dejando al descubierto una frente amplia que acentúa sus facciones.
El fondo es oscuro y difuso, insinuando un entorno natural – posiblemente un jardín o parque – a través de la sugerencia de follaje y ramas. Esta atmósfera brumosa contribuye a aislar a la retratada, concentrando la atención en su figura y expresión. La piedra sobre la que se apoya sirve como punto de apoyo físico y visual, anclando la composición y otorgándole una sensación de solidez.
En sus manos sostiene un pequeño abanico cerrado, un accesorio común en los retratos femeninos de la época, que puede interpretarse como símbolo de coquetería o elegancia contenida. La posición relajada de sus brazos y el ligero apoyo del codo sugieren una actitud despreocupada y natural, aunque cuidadosamente posada para la ocasión.
Subtextualmente, la pintura parece aspirar a transmitir una imagen de virtud y refinamiento. La sencillez del atuendo, en contraste con la riqueza implícita en la ejecución técnica y los detalles ornamentales, podría indicar un intento de representar una belleza interior sobre la ostentación exterior. El entorno natural, aunque sugerido, refuerza esta idea de conexión con la naturaleza y la pureza. La mirada directa, sin embargo, evita la pasividad; implica una inteligencia y una cierta autonomía en el carácter de la retratada. En conjunto, la obra sugiere un ideal femenino que combina modestia, elegancia y una sutil fortaleza interior.