Vladimir Borovikovsky – Portrait of Ekaterina Alexandrovna Novosiltseva
Ubicación: Novgorod State United Museum-Reserve, Velikiy Novgorod (Новгородский государственный объединённый музей-заповедник).
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática se centra en tonos fríos: azules pálidos, blancos nacarados y grises suaves que dominan tanto la vestimenta como el fondo. El vestido, de un azul celeste delicado, está adornado con un lazo a juego que realza la suavidad de las líneas. La tela parece caer con una naturalidad estudiada, sugiriendo una sutil elegancia. El peinado, complejo y elevado, es característico de la moda de la época, aunque se aprecia cierta simplificación en comparación con los estilos más exuberantes del rococó pleno.
El fondo, difuminado y oscuro, crea un contraste que resalta la luminosidad de la figura principal. Se intuyen elementos vegetales –árboles o arbustos– que sugieren un entorno natural, aunque su representación es vaga y no compite por la atención con el sujeto central. Esta técnica de fondo oscuro, casi teatral, era común para enfatizar la importancia del retratado y crear una atmósfera de misterio y solemnidad.
En cuanto a los subtextos, se percibe una búsqueda de idealización, propia del retrato aristocrático. La pose relajada, el gesto sutilmente melancólico y la ausencia de elementos ostentosos sugieren una personalidad refinada y discreta. La mirada directa al espectador establece una conexión íntima, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre la identidad de la retratada. No obstante, la ligera sombra de tristeza en sus ojos podría interpretarse como un indicio de vulnerabilidad o de una carga emocional no expresada abiertamente, añadiendo una capa de complejidad al retrato. La composición general transmite una sensación de equilibrio y armonía, pero también una sutil tensión entre la formalidad del retrato y la individualidad sugerida por la expresión facial.