Vladimir Borovikovsky – Portrait of Grand Duchess Elena Pavlovna
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Comentarios: 3 Ответы
Esta es Aleksandra Pavlovna.
Alex, gracias. Lo comprobaremos y lo corregiremos.
Se trata de la Gran Duquesa Elena Pavlovna, enlace
Retrato de la Gran Duquesa Elena Pavlovna.
Autor: Vladimir Lukich Borovikovsky.
Técnica: Óleo sobre lienzo. Dimensiones: 72 x 58 cm.
Origen: Rusia. Fecha: Después de 1799.
Procedencia: Museo Estatal de Etnografía de los Pueblos de la URSS en Leningrado. Año de adquisición por el Hermitage: 1946.
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El rostro de la retratada se caracteriza por unos ojos grandes y expresivos que miran directamente al espectador, transmitiendo una sensación de calma e inteligencia. La piel es pálida, un rasgo común en los retratos de la nobleza de la época, y está tratada con gran detalle para resaltar su textura y luminosidad. El cabello, peinado a lo a la francesa, se eleva en voluminosas ondas que enmarcan el rostro y sugieren una elegancia refinada. Una guirnalda floral, delicadamente pintada, adorna su cabeza, añadiendo un toque de naturalismo y simbolismo asociado con la inocencia y la belleza.
El atuendo es igualmente revelador. Un vestido de color azul celeste, adornado con detalles blancos que sugieren encaje o bordados, resalta la figura femenina. El escote, aunque modesto para la época, permite vislumbrar una fina tela blanca que rodea el cuello y se extiende sobre el pecho, acentuando la delicadeza del rostro. La mano derecha descansa ligeramente sobre el vestido, un gesto que denota compostura y control.
El fondo es oscuro y difuso, creado con pinceladas sueltas que sugieren una vegetación densa o un paisaje brumoso. Esta oscuridad contrasta con la luminosidad de la figura, atrayendo la atención del espectador hacia el rostro y el atuendo de la retratada. La ausencia de detalles específicos en el fondo contribuye a crear una sensación de atemporalidad y universalidad.
En cuanto a los subtextos, se puede inferir que este retrato fue encargado para celebrar la posición social y el estatus de la retratada. La elegancia del atuendo, la serenidad de su expresión y la cuidada composición sugieren un deseo de proyectar una imagen de nobleza, virtud y refinamiento. La guirnalda floral podría simbolizar tanto la belleza natural como la pureza moral, mientras que la mirada directa al espectador establece una conexión personal e invita a la contemplación. En general, el retrato transmite una sensación de dignidad, gracia y un sutil poderío inherente a su posición social.