Jean Auguste Dominique Ingres – Romulus, victorious Acron
Ubicación: Louvre (Musée du Louvre), Paris.
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A su alrededor, el caos de la batalla se manifiesta a través de las figuras humanas y equinas que lo rodean. Un caballo blanco, en particular, destaca por su movimiento frenético; el animal parece desbocado, con un jinete aferrado desesperadamente a sus riendas. La expresión del jinete es de angustia o esfuerzo intenso. A los pies de la figura central, se vislumbran cuerpos caídos y soldados en posiciones de derrota, algunos aún portando armas.
En segundo plano, una estructura arquitectónica imponente – posiblemente un templo o un monumento conmemorativo – se eleva sobre el campo de batalla. Esta construcción, coronada por una estatua dorada que parece representar una divinidad o un héroe, añade una dimensión simbólica a la escena. La luz incide sobre esta figura en segundo plano, otorgándole una importancia casi sobrenatural y sugiriendo una justificación divina para la victoria representada.
La paleta de colores es rica y contrastante: los tonos cálidos del atardecer o el amanecer (apreciables en el cielo) se contraponen a los colores más fríos de las armaduras y los cuerpos caídos. Esta yuxtaposición contribuye a crear una atmósfera dramática y emotiva.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el poder, la guerra, el destino y la legitimidad del liderazgo. La figura central no solo celebra su victoria militar, sino que también se presenta como un líder elegido o bendecido por los dioses. La violencia de la batalla sirve para subrayar la brutalidad inherente al ejercicio del poder y las consecuencias devastadoras de los conflictos bélicos. El contraste entre el triunfo individual y el sufrimiento colectivo sugiere una reflexión sobre el costo humano de la ambición y la conquista. La presencia de la estructura arquitectónica en segundo plano, con su estatua dorada, podría interpretarse como una alegoría de la gloria efímera y la fragilidad del poder terrenal frente a la eternidad divina.