Benozzo Gozzoli (Italian, Florence ca. 1420–1497 Pistoia) – Saints Nicholas of Tolentino, Roch, Sebastian, and Bernardino of Siena, with Kneeling Donors Metropolitan Museum: part 2
Metropolitan Museum: part 2 – Benozzo Gozzoli (Italian, Florence ca. 1420–1497 Pistoia) - Saints Nicholas of Tolentino, Roch, Sebastian, and Bernardino of Siena, with Kneeling Donors
Aquí se observa una composición de marcado carácter devocional, estructurada en torno a cuatro figuras santas que ocupan el plano principal y dos donantes arrodillados en primer término. La disposición es frontal, casi hierática, aunque la inclusión del paisaje al fondo introduce un elemento de perspectiva lineal que suaviza la rigidez general. El artista ha distribuido los santos con una marcada simetría: San Nicolás de Tolentino y San Bernardino de Siena flanquean el grupo central formado por San Roque y San Sebastián. Cada santo se identifica mediante un halo circular inscrito en una cartela, práctica común para facilitar su reconocimiento. San Nicolás y San Bernardino sostienen libros, símbolos de la palabra divina y del conocimiento religioso que transmiten. San Roque, con su característica vara peregrina, evoca su vida itinerante dedicada a ayudar a los enfermos. San Sebastián, atado a un árbol, representa el martirio como prueba de fe. El paisaje al fondo es una idealización urbana, con edificios que se elevan hacia montañas lejanas. La atmósfera es clara y luminosa, lo que contribuye a la sensación de serenidad y trascendencia. La inclusión de ángeles en los ángulos superiores refuerza el carácter celestial de la escena. Los donantes, vestidos con ropas suntuosas y arrodillados ante las figuras santas, manifiestan su devoción y buscan la intercesión divina. La posición de sus manos en actitud de oración subraya su humildad y dependencia espiritual. La presencia de los donantes sugiere que esta obra fue encargada por una familia o institución religiosa con el propósito de venerar a estos santos específicos. Más allá de la representación literal, se intuyen varios subtextos. La elección de estos cuatro santos podría estar relacionada con las necesidades específicas de la comunidad para quien fue creada la obra: San Roque, patrón de los enfermos, sería especialmente relevante en tiempos de epidemias; San Sebastián, protector contra plagas; y los otros dos, intercesores ante Dios para obtener favores espirituales. La composición equilibrada y el paisaje idealizado sugieren un deseo de armonía y prosperidad tanto terrenal como celestial. La meticulosa atención al detalle en la representación de las vestimentas y los objetos simboliza la importancia del orden y la riqueza material como reflejo de la gracia divina. En definitiva, esta pintura es una expresión visual de fe profunda y una petición de protección y bendiciones divinas.
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Benozzo Gozzoli (Italian, Florence ca. 1420–1497 Pistoia) - Saints Nicholas of Tolentino, Roch, Sebastian, and Bernardino of Siena, with Kneeling Donors — Metropolitan Museum: part 2
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El artista ha distribuido los santos con una marcada simetría: San Nicolás de Tolentino y San Bernardino de Siena flanquean el grupo central formado por San Roque y San Sebastián. Cada santo se identifica mediante un halo circular inscrito en una cartela, práctica común para facilitar su reconocimiento. San Nicolás y San Bernardino sostienen libros, símbolos de la palabra divina y del conocimiento religioso que transmiten. San Roque, con su característica vara peregrina, evoca su vida itinerante dedicada a ayudar a los enfermos. San Sebastián, atado a un árbol, representa el martirio como prueba de fe.
El paisaje al fondo es una idealización urbana, con edificios que se elevan hacia montañas lejanas. La atmósfera es clara y luminosa, lo que contribuye a la sensación de serenidad y trascendencia. La inclusión de ángeles en los ángulos superiores refuerza el carácter celestial de la escena.
Los donantes, vestidos con ropas suntuosas y arrodillados ante las figuras santas, manifiestan su devoción y buscan la intercesión divina. La posición de sus manos en actitud de oración subraya su humildad y dependencia espiritual. La presencia de los donantes sugiere que esta obra fue encargada por una familia o institución religiosa con el propósito de venerar a estos santos específicos.
Más allá de la representación literal, se intuyen varios subtextos. La elección de estos cuatro santos podría estar relacionada con las necesidades específicas de la comunidad para quien fue creada la obra: San Roque, patrón de los enfermos, sería especialmente relevante en tiempos de epidemias; San Sebastián, protector contra plagas; y los otros dos, intercesores ante Dios para obtener favores espirituales. La composición equilibrada y el paisaje idealizado sugieren un deseo de armonía y prosperidad tanto terrenal como celestial. La meticulosa atención al detalle en la representación de las vestimentas y los objetos simboliza la importancia del orden y la riqueza material como reflejo de la gracia divina. En definitiva, esta pintura es una expresión visual de fe profunda y una petición de protección y bendiciones divinas.