Metropolitan Museum: part 2 – Unknown - Perfume-burner Supported by Amorini and Serpents and Garlanded with Flowers
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El quemador, de color azul intenso y forma ovoide, domina el espacio central. De él emana un denso humo blanco, que sugiere la liberación de aromas y, por extensión, una atmósfera de refinamiento y placer sensorial. En su parte frontal se inserta un medallón con el retrato de una figura femenina idealizada, cuyo rostro transmite serenidad y nobleza. La inclusión del retrato podría aludir a una patrona o a una personificación de la belleza y las artes.
Flanqueando el quemador, dos figuras aladas, presumiblemente putti, sostienen la estructura con gestos delicados y juguetones. Su piel dorada contrasta con el fondo neutro, atrayendo la atención hacia ellos y enfatizando su rol como agentes de la gracia y la fertilidad. La presencia de estos seres mitológicos introduce una dimensión lúdica y fantasiosa a la escena.
Una serpiente entrelazada sirve de soporte ornamental para el quemador, extendiéndose en forma de arco desde los pies hasta las bases que sostienen a los putti. La serpiente, tradicionalmente asociada con la sabiduría, la fertilidad y la tentación, introduce una ambivalencia simbólica interesante. Su presencia podría interpretarse como un recordatorio de la dualidad inherente al placer: su capacidad para deleitar y, potencialmente, engañar.
La base de la composición está adornada con una profusa guirnalda floral, compuesta por rosas, flores silvestres y follaje exuberante. Esta abundancia vegetal simboliza la prosperidad, el amor y la renovación. El uso del color es notable: los tonos cálidos de las flores contrastan con el azul frío del quemador, creando un equilibrio visual que resulta agradable a la vista.
En términos subtextuales, la obra parece explorar temas relacionados con el arte de vivir, el refinamiento sensorial y la idealización de la belleza femenina. La combinación de elementos mitológicos, florales y arquitectónicos sugiere una atmósfera de opulencia y sofisticación, propia del gusto cortesano del siglo XVIII. La presencia de la serpiente introduce una capa de complejidad que invita a una interpretación más profunda, sugiriendo que el placer, aunque deseable, debe ser disfrutado con moderación y discernimiento. La composición en su conjunto transmite un mensaje de armonía y equilibrio entre los placeres terrenales y las aspiraciones espirituales.