Jan Tilens – Landscape with lumberjacks
Ubicación: Academy Carrara (Accademia Carrara), Bergamo.
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En el plano más cercano, una agrupación humana destaca por su actividad: figuras masculinas, presumiblemente trabajadores forestales, se encuentran reunidas alrededor de un grupo de animales, posiblemente caballos o mulas. La escena sugiere una labor ardua, quizás relacionada con la tala o transporte de madera, aunque los detalles precisos de su ocupación son ambiguos. La luz que incide sobre ellos es tenue y contrastada, acentuando las sombras y creando una sensación de misterio.
El segundo plano está dominado por un conjunto de cipreses, árboles de porte imponente que se elevan hacia el cielo como agujas oscuras. Estos elementos verticales refuerzan la impresión de grandiosidad del paisaje y dirigen la mirada hacia la parte superior de la composición. Entre los cipreses, vislumbra una estructura arquitectónica en ruinas: un fragmento de muro o torre que evoca la decadencia y el paso del tiempo.
Más allá, el terreno se abre en una extensión más amplia, donde se aprecian tonalidades ocres y amarillentas que sugieren campos cultivados o praderas secas. En la distancia, las montañas se dibujan con contornos suaves y borrosos, perdiéndose en la bruma. El cielo, ocupando gran parte del espacio superior, está cubierto por una capa de nubes oscuras y amenazantes que sugieren un clima inestable o incluso una tormenta inminente. Algunas aves oscuras se recortan contra este fondo sombrío, añadiendo una nota de inquietud a la escena.
La pintura transmite una sensación de soledad y melancolía. La presencia humana, aunque activa, parece insignificante frente a la vastedad e implacabilidad del entorno natural. El paisaje no es un lugar idílico o bucólico, sino un espacio agreste y misterioso que invita a la reflexión sobre la fragilidad de la existencia y el poder de la naturaleza. La ruina arquitectónica podría interpretarse como una metáfora de la transitoriedad de las ambiciones humanas frente al inexorable avance del tiempo. La luz tenue y los tonos sombríos contribuyen a crear una atmósfera opresiva, que sugiere un mundo en transición o marcado por la adversidad.