Aelbert Cuyp – Start hunting
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El primer plano está dominado por los caballos y sus respectivos jinetes. El jinete situado a la izquierda viste un atuendo rojo vibrante que contrasta con el pelaje negro del corcel que monta. Su postura es regia, con una mano apoyada en la empuñadura de la espada, sugiriendo autoridad y dominio. A su lado, otro hombre, montado sobre un caballo gris, parece dirigir la acción; señala hacia adelante con un gesto decidido, como si indicara el inicio de la persecución. En el centro del cuadro, un niño, también a caballo, observa la escena con una expresión serena, quizás representando la iniciación en las actividades aristocráticas.
El hombre que se encuentra a pie, vestido con ropas oscuras y un sombrero tricornio, parece ser el encargado de guiar a los perros. Su mirada está fija en la dirección hacia donde apuntan los jinetes, mostrando una participación activa en la cacería. Los perros, representados con gran detalle, están en estado de excitación, listos para lanzarse a la persecución.
El paisaje al fondo es deliberadamente difuso, pero se distinguen estructuras arquitectónicas que sugieren un entorno señorial y controlado. La presencia de aves volando refuerza la sensación de libertad y vastedad del espacio natural.
La pintura transmite una clara declaración de poder y estatus social. La cacería, como actividad reservada a la nobleza, simboliza el control sobre la naturaleza y la jerarquía social. El colorido vibrante del atuendo del primer jinete acentúa su importancia dentro del grupo. El niño montado sugiere la transmisión de valores y privilegios a las generaciones futuras. La composición general, con sus líneas diagonales que dirigen la mirada hacia adelante, crea una sensación de dinamismo y anticipación. Se intuye un ambiente de celebración y ostentación, propio de la vida cortesana del período. La escena no solo documenta una actividad recreativa, sino que también funciona como un retrato alegórico de la clase dirigente y su relación con el entorno natural y social.