Marie Van Dongen – #19498
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Aquí se observa un retrato de una mujer, ejecutado con una técnica que sugiere acuarela o similar, sobre un fondo amarillento y descolorido. La figura ocupa casi todo el espacio vertical del plano, enfatizando su presencia imponente. El rostro, estilizado y con rasgos marcados, exhibe una expresión ambigua: una mezcla de melancolía y desafío se adivina en la mirada ligeramente baja.
El cabello corto, peinado al estilo bob característico de los años veinte, enmarca el rostro con líneas angulosas que acentúan su elegancia moderna. El maquillaje es llamativo; unos labios pintados de un rojo intenso contrastan con la palidez del cutis y resaltan una sensualidad contenida. Se aprecia un delineado sutil alrededor de los ojos, contribuyendo a una atmósfera ligeramente enigmática.
La mujer sostiene entre sus dedos un cigarrillo, cuyo humo se diluye en el aire, añadiendo una capa de misterio e intencionalidad al retrato. La mano que lo sujeta está adornada con un anillo, detalle que sugiere un cierto estatus social o económico. Alrededor de los hombros, se distingue una especie de abrigo o chal de piel, representado con pinceladas rápidas y expresivas que sugieren textura y lujo.
El fondo, deliberadamente neutro y descolorido, concentra la atención en la figura femenina. La paleta cromática es limitada: predominan los tonos ocres, marrones y negros, con el contraste del rojo de los labios. Esta restricción contribuye a una atmósfera de nostalgia y sofisticación decadente.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la independencia femenina, la modernidad y la sensualidad reprimida. La pose relajada pero distante, junto con el cigarrillo como accesorio, sugieren una mujer que desafía las convenciones sociales de su época. El retrato evoca un ambiente de clandestinidad y glamour, propio de los clubes nocturnos y la vida bohemia de la década de 1920. La atmósfera general es melancólica, insinuando una cierta soledad o desilusión tras la fachada de elegancia y sofisticación.