Justus Sustermans – Portrait of a lady
Ubicación: Private Collection
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La figura ocupa casi todo el espacio pictórico, enfatizando su presencia y dignidad. Su rostro, iluminado por una luz suave que proviene de un lado, revela una expresión serena, aunque con cierta melancolía perceptible en la mirada. La palidez de la piel contrasta con el vibrante color rosa del vestido, creando un efecto visual llamativo.
El atuendo es sumamente elaborado y detallado. El vestido, confeccionado en un tejido rico y probablemente saténado, presenta una intrincada decoración floral que se extiende por todo su cuerpo. La falda, amplia y con pliegues cuidadosamente definidos, sugiere la opulencia de la época. Las mangas anchas, rematadas con encajes delicados, revelan el cuidado en los detalles del vestuario. Un cuello alto, adornado con una elaborada gola de encaje y pedrería, realza aún más la elegancia de la dama. En su cabello, recogido en un peinado complejo, se observan flores y adornos que complementan la riqueza del conjunto.
La pose es formal pero no rígida; la dama sostiene con delicadeza un abanico en una mano y una rosa en la otra, elementos simbólicos comunes en los retratos de la época. La rosa, tradicionalmente asociada al amor y a la belleza, podría indicar tanto el estado civil de la retratada como su carácter. El abanico, por su parte, es un accesorio que denota refinamiento y coquetería.
El fondo oscuro, con una cortina pesada que se despliega en las esquinas, contribuye a resaltar la figura principal y a crear una atmósfera de misterio y solemnidad. La ausencia de elementos decorativos adicionales en el fondo centra toda la atención en la dama y su apariencia.
Subtextualmente, esta pintura parece transmitir un mensaje sobre el estatus social y económico de la retratada. El lujo del vestido, la complejidad del peinado y los accesorios que porta sugieren una pertenencia a la alta sociedad. La expresión serena y la pose digna reflejan una personalidad cultivada y consciente de su posición en la jerarquía social. La sutil melancolía en la mirada podría interpretarse como un indicio de las restricciones impuestas a las mujeres de la época, o quizás simplemente como una característica personal de la retratada. En definitiva, el retrato se erige como un documento visual que captura no solo la apariencia física de una dama, sino también su lugar y rol dentro de una sociedad específica.