Yoshitoshi – 053 Mount Ji Ming Moon Keimeizan no tsuki
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Aquí se observa una composición vertical que presenta a un hombre de porte guerrero en un paisaje nocturno. La figura central domina la escena, ubicada sobre una prominencia rocosa oscura y abrupta. Su postura es dinámica: el cuerpo inclinado hacia atrás, con una mano levantada como si señalara o se apoyara para mantener el equilibrio, mientras que la otra sostiene un objeto de apariencia ceremonial, posiblemente un abanico o un estandarte. Viste una túnica blanca, abierta en el pecho, revelando una prenda púrpura debajo y un cinturón decorado con motivos florales. Un katana, visible a través de la abertura de la túnica, sugiere su condición de guerrero.
El fondo se define por una atmósfera azulada, densa y misteriosa, que evoca la noche. Una luna llena, ubicada en la parte superior central del plano, irradia una luz tenue que ilumina parcialmente la figura principal y el paisaje circundante. A la derecha, un pino solitario se alza como testigo silencioso de la escena, su silueta oscura recortada contra el cielo nocturno. En la esquina inferior izquierda, se aprecian inscripciones verticales en caligrafía japonesa, acompañadas de sellos que probablemente contienen información sobre el artista y la obra.
La composición transmite una sensación de soledad y contemplación. El guerrero, aislado en su entorno natural, parece absorto en sus pensamientos o en la observación del paisaje lunar. La luz de la luna, símbolo tradicional de la poesía y la melancolía japonesa, refuerza esta atmósfera introspectiva. La postura del personaje sugiere una mezcla de fuerza y vulnerabilidad; el guerrero se muestra poderoso pero también expuesto a la inmensidad del universo que lo rodea.
El uso de colores contrastantes – el blanco de la túnica frente al azul oscuro del fondo, el rojo del katana contra el verde del pino – contribuye a crear una imagen visualmente impactante y dramática. La verticalidad de la composición acentúa la altura de la figura y su conexión con el cielo nocturno, sugiriendo una aspiración trascendental o un vínculo con lo divino. La escena parece evocar temas de honor, deber, naturaleza y la fugacidad del tiempo, elementos recurrentes en la estética japonesa.