Paul Cezanne – THE CARD PLAYERS,1890-92, BARNES FOUNDATION
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La composición se articula alrededor de una mesa rectangular, sobre la cual se despliega el juego. La luz, proveniente de un punto indefinido a la derecha, ilumina parcialmente los rostros y las manos de los jugadores, creando contrastes que acentúan sus rasgos individuales. Los hombres están vestidos con ropas modestas: sombreros, chalecos y camisas sencillas, lo que sugiere una clase social humilde o trabajadora. La paleta cromática es terrosa, dominada por tonos ocres, grises y azules apagados, contribuyendo a la atmósfera de quietud y melancolía.
La disposición de las figuras no es casual; se aprecia una cierta rigidez en sus posturas, casi como si estuvieran atrapadas en un instante congelado. El hombre que observa, apoyado contra la pared con los brazos cruzados y un cigarro entre los dedos, introduce una nota de distanciamiento y ambigüedad. Su mirada, difícil de interpretar, podría expresar desinterés, juicio o incluso una forma de resignación ante el juego y las vidas de sus compañeros.
El espacio que rodea a los jugadores es escaso y funcional. Se distingue un jarrón sobre una repisa en la pared, un marco vacío encima de la puerta, y una cortina que apenas filtra la luz exterior. Estos elementos, aunque mínimos, sugieren un contexto social y económico específico: el de una taberna o un lugar de reunión popular.
Más allá de la representación literal del juego de cartas, la obra parece explorar temas como la rutina, la monotonía, la clase social y la condición humana. La falta de expresión emocional evidente en los rostros de los jugadores sugiere una aceptación pasiva de su destino, una resignación ante las circunstancias que les rodean. La escena evoca una sensación de aislamiento y despersonalización, donde el juego se convierte en un refugio temporal de las preocupaciones cotidianas, pero también en una trampa que perpetúa la misma dinámica social. La composición, con sus líneas rectas y su perspectiva ligeramente descentrada, contribuye a esta impresión general de quietud y melancolía.