Paul Cezanne – STILL LIFE WITH WATER JUG,1892-93, TATE GALLERY,LOND
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La jarra, ubicada en el centro-izquierda del plano, domina la escena por su tamaño y posición vertical. Su forma es bulbosa, con un cuello estrecho y una boca ligeramente abierta, insinuando contenido sin revelarlo completamente. La superficie de la jarra se presenta con pinceladas rápidas que sugieren textura y reflejos sutiles, aunque la representación no busca la fidelidad fotográfica.
Las manzanas, agrupadas en el primer plano, ocupan un espacio considerable. Se observan en diferentes grados de madurez, algunos ejemplares exhiben una tonalidad verdosa mientras que otros se inclinan hacia el amarillo-ocre. La disposición de las frutas es aparentemente aleatoria, pero contribuye a la sensación de volumen y profundidad. El plato o cuenco sobre el cual descansan las manzanas parece estar parcialmente oculto por las propias frutas, creando un juego de superposiciones que añade complejidad visual.
El fondo se reduce a una superficie plana y ligeramente inclinada, pintada con pinceladas amplias y expresivas. Se perciben algunos indicios de vegetación en la parte superior derecha, pero estos elementos están tratados de manera esquemática, casi abstracta. La paleta cromática es limitada: predominan los tonos grises, verdes, amarillos y ocres, aplicados con una economía de medios que enfatiza la estructura compositiva.
La pintura no se limita a ser una mera reproducción de objetos; más bien, el artista parece interesado en analizar las formas desde un punto de vista estructural. Las líneas rectas y curvas se entrelazan para crear una red de relaciones geométricas que definen el espacio y los volúmenes. La perspectiva es inestable, desafiando la percepción tradicional de profundidad.
Subyacentemente, esta obra puede interpretarse como una reflexión sobre la naturaleza efímera de las cosas materiales. Los objetos representados son comunes y accesibles, pero su representación estilizada les confiere una dignidad atemporal. El bodegón se convierte así en un símbolo de la contemplación silenciosa y la búsqueda de la esencia detrás de la apariencia. La deliberada falta de idealización y el énfasis en la textura rugosa sugieren una visión despojada y honesta del mundo, alejada de las convenciones decorativas.