Paul Cezanne – HOUSE OF THE HANGED MAN,1873, Musee dOrsay,Paris
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos – ocres, marrones, grises – que evocan una sensación de melancolía y desolación. El cielo, aunque presente, se muestra apagado, contribuyendo a la atmósfera opresiva que impregna el conjunto. La luz, difusa y uniforme, elimina las sombras marcadas, lo cual acentúa la impresión de inmovilidad y quietud.
El tratamiento pictórico es deliberadamente tosco; pinceladas gruesas y visibles construyen las formas, sin buscar una representación mimética de la realidad. Esta técnica enfatiza la materialidad de la pintura y sugiere una visión subjetiva del paisaje. La perspectiva no se rige por las convenciones clásicas; los elementos parecen comprimidos en el espacio, creando una sensación de profundidad ambigua.
Más allá de la descripción literal, la obra parece sugerir una reflexión sobre la fragilidad de la existencia humana frente a la implacabilidad de la naturaleza. Las edificaciones, aunque habitadas, se ven amenazadas por el terreno inestable que las rodea; su precariedad es palpable. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de abandono y aislamiento.
El camino descendente podría interpretarse como una metáfora del declive o la decadencia, mientras que la posición elevada del espectador sugiere una perspectiva distante y contemplativa sobre el destino de los habitantes de este lugar. El conjunto evoca un sentimiento de nostalgia por un pasado perdido, marcado por la dureza de la vida rural y la inevitabilidad del cambio. La composición, con sus líneas diagonales y su sensación de inestabilidad, transmite una inquietud latente que permanece en la mente del observador.