Paul Cezanne – THE DRINKER
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El hombre viste un abrigo oscuro y un sombrero que le cubre parcialmente el rostro, acentuando una sensación de aislamiento o quizás de ocultamiento. Su postura es encorvada; apoya el codo sobre la mesa, con la mano sosteniendo la barbilla en un gesto que denota reflexión, cansancio o incluso resignación. La expresión facial es difícil de precisar completamente, pero se percibe una tristeza contenida, una especie de dolor silencioso.
En la mesa, junto a él, encontramos una botella de vino y una manzana solitaria. La presencia del vino sugiere una búsqueda de consuelo, un intento de aliviar el peso de sus pensamientos o las circunstancias que lo rodean. La manzana, con su color rojo intenso, contrasta con los tonos apagados predominantes en la escena, pudiendo interpretarse como un símbolo de tentación, conocimiento o incluso pérdida (aludiendo a la historia bíblica).
La paleta cromática es dominada por ocres, marrones y grises, creando una atmósfera opresiva y sombría. La luz, aunque presente, no ilumina con alegría; más bien, define las formas de manera tosca, acentuando los volúmenes y la textura de la pintura. La pincelada es visible, deliberadamente áspera, contribuyendo a la sensación de crudeza y realismo.
Más allá de una simple representación de un hombre bebiendo, esta obra parece explorar temas más profundos como la soledad, el sufrimiento interior, la decadencia o la fragilidad humana. El artista no busca idealizar al sujeto; por el contrario, presenta una imagen honesta y sin adornos de alguien que enfrenta sus propios demonios, invitando a la empatía y a la reflexión sobre las complejidades de la existencia. La composición, con su simplicidad deliberada y su atmósfera melancólica, evoca un sentimiento de introspección y desasosiego en el espectador.