Paul Cezanne – COMPOTIER, PITCHER, AND FRUIT (NATURE MORTE) ,1892-9
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Una selección de fruta –naranjas, manzanas y otros frutos de tonos verdes– ocupa gran parte del espacio frontal. La disposición no es aleatoria; los objetos parecen estar cuidadosamente colocados para crear un equilibrio visual, aunque se evita una simetría rígida. Una jarra de cerámica, decorada con motivos florales en tonalidades rojas y blancas, se sitúa a la derecha, ligeramente detrás de las frutas más cercanas al espectador. Una fuente o cuenco de porcelana blanca contiene algunas naranjas adicionales, elevándose sutilmente sobre el resto de los elementos.
El fondo está definido por un telón que cae con pesadez, pintado en tonos verdes y ocres. Este telón no es transparente; su textura densa contribuye a la sensación de profundidad y crea una atmósfera contenida. La luz, aunque aparentemente uniforme, revela sutiles variaciones tonales sobre las superficies de los objetos, acentuando sus volúmenes y texturas. No hay una fuente de luz discernible, lo que sugiere una iluminación ambiental generalizada.
Más allá de la representación literal de estos objetos cotidianos, se intuye una reflexión sobre la fugacidad del tiempo y la transitoriedad de la belleza. La fruta, en su plenitud, es un símbolo de abundancia pero también de decadencia inevitable. La tela arrugada sugiere el paso del tiempo y la huella que deja sobre los materiales. El telón de fondo, con su pesadez y opacidad, podría interpretarse como una metáfora de lo desconocido o de las fuerzas invisibles que actúan sobre la existencia.
El autor parece interesado en explorar la forma y el volumen más que en la representación realista del color. Los tonos son ricos y terrosos, pero a menudo se aplican de manera no naturalista para enfatizar la estructura subyacente de los objetos. La técnica pictórica es deliberadamente plana, evitando la ilusión de profundidad tridimensional. Se observa una cierta frialdad en el tratamiento, una distancia emocional que invita al espectador a contemplar la escena con objetividad y atención al detalle. La composición, aunque aparentemente sencilla, revela una complejidad estructural y un dominio técnico notable.