Albrecht Dürer – Virgin and Child with Saint Anne (and workshop)
Ubicación: Metropolitan Museum of Arts, New York.
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La figura central es una mujer madura, probablemente identificable como una santa o matriarca, ataviada con un velo blanco que cubre su cabello y enmarca su rostro. Su mirada se dirige hacia abajo, hacia la joven que la acompaña, transmitiendo una sensación de afecto paternal y protección. La joven, a su vez, sostiene en sus brazos a un niño pequeño, cuya inocencia es palpable en sus facciones y en la expresión de curiosidad que refleja.
El uso del color es notablemente sobrio, dominado por tonos claros y neutros que enfatizan la pureza y la espiritualidad de las figuras. El rojo intenso del vestido de la joven aporta un contraste visual que atrae la atención hacia ella y el niño que sostiene. La luz, suave y difusa, modela los volúmenes y acentúa la delicadeza de los rasgos faciales, creando una atmósfera de intimidad y recogimiento.
Más allá de la representación literal de las figuras, la pintura sugiere una reflexión sobre la maternidad, la transmisión de valores y la continuidad generacional dentro del contexto religioso. La disposición de las tres mujeres en un plano frontal y cercano invita a la contemplación individual y al establecimiento de una conexión emocional con el espectador. El gesto de la mujer mayor, inclinada hacia la joven, puede interpretarse como una metáfora de la guía espiritual y la sabiduría transmitida de generación en generación.
La composición, aunque aparentemente sencilla, revela una complejidad subyacente que invita a múltiples interpretaciones. La relación entre las tres figuras no es meramente biológica; se sugiere un vínculo más profundo, posiblemente simbólico, relacionado con la gracia divina y el legado espiritual. El niño, situado en el centro de la escena, representa la esperanza y la promesa de una nueva era, mientras que las mujeres que lo rodean encarnan la fortaleza, la devoción y la sabiduría necesarias para guiarlo en su camino.