Albrecht Dürer – Portrait of a man
Ubicación: Alte Pinakothek, Munich.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática se limita a tonos terrosos: ocres, marrones y un rojo apagado para el turbante que cubre la cabeza del hombre. Esta restricción tonal contribuye a una atmósfera austera y sobria, posiblemente reflejando las convenciones estéticas de la época. La iluminación es desigual; resalta los pómulos y la frente, acentuando la textura de la piel y revelando un rostro marcado por el tiempo y, quizás, por experiencias difíciles. Se perciben cicatrices o imperfecciones en la piel, que le otorgan al retratado una apariencia realista y despojada de idealizaciones.
La mirada del hombre es directa e intensa; no se dirige a ningún punto específico, sino que parece penetrar al espectador. Esta característica genera una sensación de ambigüedad: ¿es una mirada desafiante, inquisitiva o simplemente contemplativa? La expresión facial es compleja y difícil de interpretar; no hay una sonrisa evidente, pero tampoco una mueca de disgusto. Se intuye una mezcla de seriedad, melancolía e incluso cierta resignación.
El turbante, elemento distintivo en la indumentaria del retratado, podría indicar su pertenencia a un determinado grupo social o profesional. Su posición y forma sugieren una cierta elegancia discreta, pero también pueden interpretarse como un símbolo de modestia y humildad. La tela que cubre los hombros presenta una textura rugosa y sencilla, reforzando la impresión de austeridad y sencillez.
En cuanto a subtextos, el retrato invita a reflexionar sobre la naturaleza del individuo frente al tiempo y las vicisitudes de la vida. La ausencia de elementos decorativos o simbólicos superfluos sugiere un deseo de representar al retratado con honestidad y veracidad, sin artificios ni idealizaciones. El rostro marcado por el paso del tiempo y las experiencias vividas transmite una sensación de sabiduría y fortaleza interior. Se puede inferir que el hombre representado es alguien que ha enfrentado desafíos y que ha sabido extraer lecciones valiosas de sus vivencias. La mirada penetrante sugiere una inteligencia aguda y una capacidad para la introspección. En definitiva, se trata de un retrato psicológico más que meramente físico, que busca captar la esencia del individuo retratado.