Albrecht Dürer – The Seven Sorrows of the Virgin - The Nailing of Christ to the Cross
Ubicación: Old Masters Picture Gallery (Gemäldegalerie Alte Meister), Dresden.
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En un plano superior, una mujer, presumiblemente la madre del hombre crucificado, se encuentra rodeada de otras figuras femeninas, posiblemente santas o ángeles. Su rostro refleja una profunda angustia, con los ojos húmedos y una expresión de dolor contenido. La disposición de estas figuras en el segundo plano crea una sensación de distancia emocional, enfatizando la soledad y el sufrimiento individual del hombre crucificado.
El paisaje que sirve de telón de fondo es un espacio abierto, delimitado por un cielo azul intenso y árboles dispersos. Este entorno natural contrasta con la violencia de la escena central, sugiriendo quizás una dimensión espiritual o trascendental al evento. La luz, aunque brillante, no suaviza la crudeza del acontecimiento; más bien, ilumina los detalles anatómicos y las expresiones faciales, intensificando el impacto emocional en el espectador.
La paleta de colores es rica y vibrante, con tonos cálidos predominantes que acentúan la sensación de dramatismo. El uso contrastado de luces y sombras contribuye a crear una atmósfera de tensión y misterio. La composición general se caracteriza por su dinamismo, con las figuras dispuestas en diagonales que guían la mirada del espectador hacia el centro de la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como el sacrificio, la redención y el sufrimiento humano. La presencia de la mujer afligida sugiere una reflexión sobre la maternidad y el dolor maternal, mientras que la representación detallada del cuerpo crucificado invita a la contemplación sobre la fragilidad humana y la inevitabilidad de la muerte. El contraste entre la violencia del acto y la serenidad del paisaje podría interpretarse como una alusión a la esperanza o a la promesa de resurrección. La meticulosidad en el detalle, tanto en las figuras humanas como en el entorno natural, sugiere un deseo de representar con fidelidad la realidad del sufrimiento, invitando a la reflexión sobre la condición humana y su relación con lo divino.