Vasily Polenov – Head of an old Jew
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Comentarios: 1 Ответы
ИЗГОЙ
Я жид в России. Русский жид,
Перелопаченный столь многим.
Изгой, объект насмешек, бит,
Дан презираемым двуногим.
Изгой, избранник и поэт,
С расколотой деньгами лирой.
Мне горло отворяет свет,
Не затворить его могилой.
Я жид, я правдою силён,
В стихах о правде повествую.
И новых обстоятельств тон
Не принимаю ни в какую.
Отверженный. Надеждой жив
На световые свойства яви:
Черна сейчас, но перспектив –
Я знаю – отрицать не вправе.
No se puede comentar Por qué?
Aquí se observa un retrato de busto que centra la atención en el rostro de un anciano. La composición es sencilla y directa; no hay elementos decorativos ni un fondo elaborado que distraigan del sujeto principal. El hombre está representado de medio perfil, con una mirada penetrante que parece dirigirse al espectador.
La paleta cromática se reduce a tonos terrosos, ocres y grises, acentuados por el blanco intenso del kipá o calavera que cubre su cabeza y la tela blanca que envuelve sus hombros. La pincelada es visible, expresiva, con trazos gruesos que definen las arrugas profundas de su rostro y la densidad de su barba canosa. Esta técnica contribuye a una sensación de realismo crudo y a transmitir la textura de la piel envejecida.
El autor ha prestado especial atención al detalle de los ojos, donde se acumulan años de experiencia y quizás también de sufrimiento. La luz incide sobre el rostro desde un lado, creando contrastes que acentúan las sombras y resaltan la estructura ósea del anciano. La barba, larga y tupida, parece casi una extensión de su personalidad, símbolo de sabiduría y tradición.
Más allá de la representación física, esta pintura sugiere una reflexión sobre el paso del tiempo, la memoria y la identidad cultural. El atuendo religioso que viste el hombre –el kipá y la tela con franjas– alude a su pertenencia a una comunidad específica y a un legado ancestral. La expresión en su rostro no es de alegría o serenidad; más bien, denota una mezcla de melancolía, resignación y quizás también una cierta dignidad estoica.
Se intuye que el autor buscaba captar no solo la apariencia externa del anciano, sino también su esencia interior, su historia personal y su conexión con un pasado compartido. La imagen evoca una sensación de respeto y empatía hacia este hombre, representante de una cultura milenaria marcada por la persecución y la diáspora. La ausencia de contexto narrativo específico permite al espectador proyectar sus propias interpretaciones sobre el personaje, enriqueciendo así la experiencia contemplativa.