Vasily Polenov – Tiberias (Genisaret) lake 2
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La obra presenta una vasta extensión acuática que domina la composición. El agua, en tonos profundos de azul oscuro y turquesa, sugiere profundidad y cierta inquietud debido a las pinceladas irregulares que simulan el movimiento de las olas. En primer plano, se observa un terreno rocoso, con piedras de color ocre y marrón rojizo, que actúa como una línea divisoria entre el espectador y la inmensidad del lago. La vegetación es escasa, representada por algunos arbustos bajos y secos en tonos terrosos.
El horizonte está marcado por una cadena montañosa distante, pintada con colores cálidos y desaturados de beige y arena. Esta línea horizontal enfatiza la escala del paisaje y transmite una sensación de lejanía e inmensidad. El cielo es pálido, con un degradado sutil que sugiere la luz tenue del amanecer o el atardecer.
La paleta cromática general es sobria y terrosa, con predominio de azules oscuros, ocres y marrones. La pincelada es suelta y expresiva, lo que confiere a la obra una atmósfera melancólica y contemplativa.
Subtextos potenciales:
La representación del agua como elemento primordial podría aludir a la vida, el cambio constante o incluso el inconsciente. El terreno rocoso en primer plano, árido y poco fértil, contrasta con la vastedad del lago, sugiriendo una lucha entre la dureza de la existencia y la posibilidad de renovación. La cadena montañosa distante podría simbolizar aspiraciones espirituales o un anhelo por trascender las limitaciones terrenales.
La ausencia de figuras humanas en la escena acentúa la sensación de soledad y aislamiento, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia relación con la naturaleza y el universo. La luz tenue del cielo sugiere una atmósfera de introspección y misterio, posiblemente relacionada con temas religiosos o filosóficos. En general, la pintura evoca un sentimiento de paz, pero también de cierta tristeza y melancolía ante la inmensidad del mundo y la fragilidad de la vida humana.