Pedro Salaberri – #14983
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El color juega un papel fundamental. Predominan los tonos cálidos – ocres, dorados y rojizos – que se atenúan gradualmente a medida que el ojo asciende hacia las montañas más distantes, donde la paleta se inclina hacia violetas y grises suaves. Esta degradación cromática genera una sensación de profundidad y lejanía, sugiriendo un espacio vasto e inexplorado.
La luz es difusa y uniforme, sin una fuente discernible. Ilumina el paisaje de manera generalizada, eliminando sombras marcadas y contribuyendo a la atmósfera serena y contemplativa que emana de la obra. Las formas son simplificadas, casi abstractas; se prioriza la sugerencia sobre la representación detallada. Las montañas no se definen con contornos precisos, sino que se integran en el fondo mediante sutiles variaciones tonales.
El primer plano, con sus formas rojizas y ondulantes, podría interpretarse como campos o colinas iluminadas por un sol bajo. La repetición de las líneas horizontales refuerza la sensación de inmensidad y quietud.
Subtextualmente, la pintura evoca una reflexión sobre la naturaleza, el tiempo y la percepción. La ausencia de figuras humanas sugiere una soledad contemplativa, invitando al espectador a sumergirse en la atmósfera del paisaje y a experimentar una conexión íntima con él. La simplificación formal podría interpretarse como un intento de capturar la esencia misma del lugar, más allá de su apariencia superficial. Se percibe una búsqueda de armonía y equilibrio, tanto en la composición como en el uso del color. La obra transmite una sensación de paz y trascendencia, invitando a la introspección y al silencio.