Roerich N.K. – Strongholds walls (Convent Bon-but)
Ubicación: State Art Museum, Nizhny Novgorod (Нижегородский государственный художественный музей).
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La estructura principal se articula alrededor de unas imponentes murallas o fortalezas, integradas casi por completo con el paisaje rocoso que las flanquea. Estas construcciones, de geometría angulosa y volúmenes macizos, sugieren una función defensiva, un refugio ante amenazas externas. La repetición de formas cúbicas en las estructuras fortificadas se refleja también en los elementos más pequeños del primer plano: unas estupas o reliquias funerarias que se agrupan en el centro de la composición.
En el extremo izquierdo, una figura humana, vestida con ropas tradicionales y portando un objeto alargado (posiblemente un bastón o cetro), parece observar el paisaje. Su postura es rígida, casi estática, lo que contribuye a la sensación general de quietud y solemnidad. A su lado, se distingue una escultura tallada en piedra, cuyo rostro permanece oculto, añadiendo un elemento de misterio e introspección.
La perspectiva utilizada acentúa la grandiosidad del entorno. Las montañas se elevan abruptamente, creando una sensación de inmensidad y aislamiento. La ausencia casi total de vegetación refuerza esta impresión de desolación y aridez.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con el poder, la resistencia y la espiritualidad. Las fortalezas sugieren un anclaje a la tierra, una defensa contra lo desconocido. Las estupas, símbolos religiosos, aluden a la trascendencia y a la búsqueda de significado en un entorno hostil. La figura humana, observadora silenciosa, podría representar tanto el individuo frente a la inmensidad del universo como la conexión entre el hombre y su entorno sagrado. La composición, en su conjunto, transmite una sensación de permanencia y atemporalidad, invitando a la reflexión sobre la fragilidad de la existencia humana frente a la fuerza implacable de la naturaleza y las estructuras que erigimos para protegernos de ella.