Do not be daunted # 5 (And we are not afraid) Roerich N.K. (Part 3)
Roerich N.K. – Do not be daunted # 5 (And we are not afraid)
Editar atribución
Descargar a tamaño completo: 1710×1189 px (0,2 Mb)
Volver al álbum: Roerich N.K. (Part 3)
Ubicación: Foundation ART RUSSE (Collection of A. Filatov). Russia
Nikolai Konstantinovich Roerich creó más de 7.000 cuadros durante su vida. Desde muy joven se sintió atraído por el rico patrimonio cultural de Rusia, pero también se interesó por la cultura de Oriente. Tras terminar el bachillerato, Nicolás ingresó tanto en la Facultad de Derecho de la Universidad como en la Academia de Bellas Artes. Era increíblemente difícil estudiar en dos instituciones de educación superior al mismo tiempo, pero Roerich salió airoso de este dilema.
Descripción del cuadro "Y no tenemos miedo" de Nikolai Roerich
Nikolai Konstantinovich Roerich creó más de 7.000 cuadros durante su vida. Desde muy joven se sintió atraído por el rico patrimonio cultural de Rusia, pero también se interesó por la cultura de Oriente. Tras terminar el bachillerato, Nicolás ingresó tanto en la Facultad de Derecho de la Universidad como en la Academia de Bellas Artes. Era increíblemente difícil estudiar en dos instituciones de educación superior al mismo tiempo, pero Roerich salió airoso de este dilema. Siendo un estudiante de gimnasio, comenzó a realizar sus propias excavaciones arqueológicas y logró un gran éxito en este trabajo.
Como artista, N.K. Roerich creó muchos cuadros de género e históricos. Todos sus cuadros muestran un profundo conocimiento del material histórico - Nikolai Konstantinovich comenzó a trabajar sólo cuando estuvo seguro de que sus conocimientos en una u otra esfera de la historia eran suficientes para pintar un cuadro serio e históricamente correcto. Roerich creía que tarde o temprano el arte uniría a la humanidad, y como figura pública hizo todo lo posible para que ese momento llegara antes.
Y no tenemos miedo" es un miembro de la serie "Sancta", dedicada a la vida de los devotos religiosos rusos. Lacónicos, claros, de colores puros, fueron una revelación en la cultura artística de principios del siglo XX. La naturaleza rusa y la antigua arquitectura rusa son recreadas por el maestro con gran habilidad.
En el lienzo, el espectador puede ver a dos monjes manteniendo una apasionada conversación sobre algo. Ambos van vestidos con túnicas negras de monjes que destacan como manchas oscuras sobre el fondo del majestuoso cielo del atardecer. Un joven oso se encuentra tranquilamente a los pies del monje mayor. Este animal es una indicación directa de que el cuadro representa al Venerable Sergio. Fue él quien, abandonado en medio del bosque, vivió recluido durante varios años. Por aquel entonces, Sergio domesticó un oso, que solía acudir al monje en busca de comida. Para pintar este tema, Roerich utilizó tonos bastante brillantes pero suaves de subtonos fríos. Esta gama le ayudó a conseguir una representación perfecta del color de la llanura nevada y de la lejana montaña nevada.
Кому понравилось
Пожалуйста, подождите
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Necesitas iniciar sesión
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).



















No se puede comentar Por qué?
En primer término, un oso se encuentra en el centro de la escena, su figura oscura contrastando fuertemente con la palidez del entorno. El animal parece avanzar con determinación, aunque sin mostrar agresividad evidente; más bien, irradia una presencia sólida y serena. A su alrededor, tres figuras encapuchadas, vestidas de negro, se alzan como espectros silenciosos. Su postura es rígida, casi inerte, y sus rostros permanecen ocultos bajo las capuchas, lo que contribuye a un aura de misterio e impersonalidad.
La presencia del pequeño edificio, situado en la base de la montaña, introduce una nota de humanidad en este paisaje inhóspito. Sin embargo, su tamaño reducido y su ubicación solitaria refuerzan la sensación de vulnerabilidad ante la inmensidad natural que lo rodea. La luz tenue, proveniente de un cielo rosado y difuso, ilumina la escena con una suavidad irreal, acentuando el carácter etéreo del conjunto.
La pintura invita a múltiples interpretaciones. El oso podría simbolizar fuerza, coraje o incluso resistencia ante la adversidad. Las figuras encapuchadas podrían representar la fe, la tradición, o quizás un grupo de observadores silenciosos que juzgan o acompañan al protagonista. La montaña, por su parte, evoca lo inalcanzable, el desafío, o una búsqueda espiritual. El conjunto sugiere una reflexión sobre la condición humana, la confrontación con los miedos y la necesidad de perseverar frente a las dificultades. El paisaje, desprovisto de detalles anecdóticos, se convierte en un escenario para la exploración de temas universales como la soledad, el coraje y la esperanza. La ausencia de una narrativa explícita permite al espectador proyectar sus propias interpretaciones sobre la obra, enriqueciendo así su significado.