Part 1 – Carlo Crivelli (1430-35-1495) - The Virgin and Child Enthroned, handing over the keys to the Apostle
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La disposición espacial es notablemente formal. La Virgen y el Niño se ubican en el centro, creando un punto focal inmediato. A ambos lados, una serie de figuras ecclésiásticas, ataviadas con indumentaria clerical elaborada, observan la escena con expresiones solemnes. Sus rostros, individualizados aunque ligeramente idealizados, sugieren respeto y reverencia. La paleta cromática es rica en tonos dorados, rojos y azules, acentuando el carácter lujoso y sagrado de la representación. El uso del dorado, especialmente en los detalles arquitectónicos y las vestimentas, refuerza la idea de divinidad y poder espiritual.
En el fondo, se aprecia una arquitectura elaborada con elementos que recuerdan a un palacio o templo. La perspectiva es poco convencional, contribuyendo a una sensación de irrealidad y trascendencia. Se distinguen detalles como frutas (limones) dispuestas en nichos, que podrían simbolizar la fertilidad o la abundancia divina.
La entrega de las llaves al hombre arrodillado introduce un elemento narrativo complejo. Podría interpretarse como una representación simbólica del traspaso de autoridad, quizás refiriéndose a la concesión de poderes eclesiásticos o incluso a la apertura de las puertas del cielo. La postura sumisa del hombre y la mirada benevolente de la Virgen sugieren una relación de dependencia y gracia divina.
La composición en su conjunto transmite un mensaje de poder espiritual, devoción y autoridad religiosa. El meticuloso detalle en los ropajes, los adornos y los rostros sugiere una obra destinada a un mecenas de alta alcurnia, buscando expresar su piedad y estatus social. La atmósfera general es de quietud y solemnidad, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre temas teológicos fundamentales. La disposición de las figuras y el uso del simbolismo sugieren una intención didáctica, destinada a instruir al espectador en los valores y creencias de la época.