Part 1 – Bartolomeo Passarotti (1529-1592) - Two market women and a boy with chicken and vegetables
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La mujer situada a la izquierda, presumiblemente mayor, exhibe un rostro marcado por el tiempo y las labores, con arrugas pronunciadas y una expresión que sugiere cansancio o resignación. Su atuendo sencillo, una camisa blanca sucia y un pañuelo cubriendo su cabello, refuerza esta impresión de pertenecer a la clase trabajadora. Sostiene un pollo negro sobre su brazo, mientras otro gallo se encuentra posado en el borde del soporte donde también se apoya. La iluminación incide directamente sobre su rostro, acentuando las líneas de expresión y dotándola de una presencia casi escultórica.
A su derecha, la segunda mujer es más joven y presenta un semblante más sereno e incluso ligeramente melancólico. Su mirada directa al espectador establece una conexión que contrasta con la actitud más introspectiva de la primera figura. Lleva un collar de cuentas rojas, un pequeño adorno que sugiere una sutil aspiración a mejorar su condición social. El niño, apoyado en su hombro, parece observar el entorno con curiosidad, añadiendo una nota de inocencia y futuro potencial a la escena.
En primer plano, se despliega una profusa variedad de vegetales: calabazas de diferentes tamaños y formas, cebollas, y otros productos frescos que sugieren la abundancia de la cosecha y la riqueza del mercado. La disposición de estos elementos no es aleatoria; contribuyen a crear una sensación de volumen y profundidad, además de reforzar el tema central de la obra: la representación de la vida comercial.
La paleta de colores es rica en tonos terrosos y ocres, con contrastes marcados entre las zonas iluminadas y las sombras profundas que sugieren un ambiente interior o un espacio cubierto. La técnica pictórica se caracteriza por una meticulosa atención al detalle, especialmente en la representación de las texturas: el plumaje del pollo, la rugosidad de las calabazas, la suavidad de la tela.
Más allá de la mera descripción de una escena cotidiana, esta pintura parece sugerir reflexiones sobre la condición humana, la diferencia de clases sociales y el paso del tiempo. La yuxtaposición de los rostros marcados por la vida con la inocencia infantil invita a considerar la fragilidad de la existencia y la inevitabilidad del cambio. El entorno mercantil, aunque aparentemente banal, se convierte en un escenario para explorar temas universales sobre la laboriosidad, la esperanza y la perseverancia ante las dificultades. La obra, en su conjunto, transmite una sensación de realismo crudo pero a la vez poético, invitando al espectador a contemplar la belleza oculta en lo ordinario.