Part 1 – Carlo Carlone (1686-1775) - The departure of the goddesses Juno, Venus and Minerva, led by Mercury, the Judgment of Paris
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El foco principal recae sobre un grupo de divinidades femeninas: Juno, Venus y Minerva, guiadas por Mercurio. Estas figuras, idealizadas en su belleza y vestidas con ropajes opulentos, se presentan como protagonistas de una ceremonia o juicio. La disposición no es casual; Juno, ataviada con armadura y portando un cetro, irradia autoridad y severidad. Venus, sentada sobre lo que parece ser un trono improvisado entre las nubes, exhibe una expresión de confianza y seducción. Minerva, con su égida y lanza, proyecta una imagen de sabiduría y estrategia. Mercurio, al frente del grupo, se muestra como mensajero divino, ágil y dinámico en sus movimientos.
Alrededor de estas figuras centrales, un coro de putti (niños desnudos) revolotea, añadiendo ligereza y dinamismo a la composición. Algunos sostienen atributos divinos, mientras que otros parecen participar en el júbilo general. En segundo plano, se vislumbran otras figuras masculinas, posiblemente dioses o mortales, observando el evento con una mezcla de curiosidad e interés.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos dorados, azules celestes y carmesíes intensos. La luz, proveniente de un origen no especificado, ilumina selectivamente a las figuras principales, creando contrastes dramáticos y acentuando su importancia. El uso del claroscuro contribuye a la sensación de profundidad y volumen, dotando a los personajes de una presencia tangible.
Subyacentemente, la obra parece aludir a un momento crucial en la mitología clásica, posiblemente el juicio de París, donde las tres diosas compiten por la belleza. La escena no es simplemente una representación literal del mito; más bien, se presenta como una alegoría sobre la vanidad, la elección y las consecuencias de los actos humanos. La presencia de Mercurio sugiere la intervención divina en asuntos mortales, mientras que el júbilo de los putti podría simbolizar la alegría efímera asociada con la belleza y el poder. La composición, en su conjunto, transmite una sensación de grandiosidad y solemnidad, propia del arte decorativo destinado a espacios públicos o palaciegos. La técnica pictórica denota un dominio de la perspectiva aérea y la representación de figuras idealizadas, características propias del estilo barroco tardío.