Part 1 – Daniel Seghers (1590-1661) and Erasmus Quellinus (1607-1678) - Garland of Flowers with Mary, Christ and John the Baptist
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Dentro del círculo formado por las flores, tres figuras se presentan agrupadas: una figura femenina, presumiblemente María, ocupa el lugar central, mientras que a sus lados se distinguen dos personajes masculinos, identificables como Cristo y Juan el Bautista. La disposición de estas figuras sugiere una relación jerárquica y simbólica; la Virgen, en su posición axial, parece irradiar una aura de protección y divinidad sobre los otros dos personajes.
La profusión floral no es meramente decorativa; cada elemento contribuye a un significado más profundo. Las flores, tradicionalmente asociadas con la pureza, la fragilidad y la transitoriedad de la vida, adquieren en este contexto una resonancia simbólica particular. La variedad de especies presentes –rosas, claveles, tulipanes– podría aludir a diferentes virtudes o significados teológicos. La guirnalda misma, como símbolo de victoria y honor, sugiere una coronación espiritual de las figuras representadas.
El tratamiento de la luz es notable; resalta los volúmenes de las flores y modela suavemente los rostros de los personajes, otorgándoles una apariencia serena y trascendente. La técnica pictórica denota un dominio del naturalismo en la representación de la flora, con una atención meticulosa a los detalles que revela el conocimiento botánico del artista.
Más allá de la narrativa religiosa evidente, se percibe una sutil reflexión sobre la fugacidad de la existencia humana frente a la eternidad divina. La belleza efímera de las flores contrasta con la permanencia de la fe y la devoción representada en la escena central. La composición invita a la contemplación silenciosa, sugiriendo un diálogo entre el mundo terrenal y el reino espiritual.