Part 1 – Bernardino Luini (1480-1532) - The Myth of Europe - Europe mounts the bull
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La joven montada, vestida con una túnica amarilla y un manto rojo drapeado sobre sus hombros, irradia una serenidad casi inexpresiva. Su rostro, de facciones delicadas y mirada ligeramente baja, sugiere una aceptación pasiva de la situación que se desarrolla. El toro, de pelaje níveo y musculatura prominente, se presenta como un símbolo de fuerza primordial y fertilidad. La interacción entre ambos personajes es sutil; no hay tensión ni resistencia visible por parte de la joven, lo que podría interpretarse como una sumisión voluntaria o incluso una resignación ante el destino.
Las tres figuras femeninas circundantes exhiben una variedad de expresiones y actitudes. Una, a la izquierda, parece inclinada hacia adelante con curiosidad, mientras que otra, a la derecha, observa con una expresión más contenida. La tercera figura, ubicada en un plano ligeramente posterior, se muestra más distante, casi como si fuera una espectadora externa al evento principal. La disposición de estas figuras contribuye a crear una sensación de profundidad y perspectiva en la composición.
El paisaje que sirve de telón de fondo es relativamente simple: un terreno ondulado salpicado de árboles, delineado por una atmósfera brumosa que difumina los detalles del horizonte. Esta falta de especificidad geográfica acentúa el carácter atemporal y universal de la escena representada. La paleta de colores es cálida y terrosa, dominada por tonos amarillos, ocres y verdes, que contribuyen a crear una atmósfera de calma y quietud.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una alegoría del poder, la seducción y el destino. El toro, tradicionalmente asociado con Zeus en la mitología griega (en su forma de toro para raptar a Europa), simboliza una fuerza masculina irresistible que domina a la figura femenina. La pasividad de Europa sugiere una vulnerabilidad inherente a la condición humana frente a las fuerzas del destino o del poder. La presencia de las otras figuras femeninas podría representar diferentes reacciones ante esta dinámica: curiosidad, contemplación o incluso complicidad. En definitiva, el cuadro invita a la reflexión sobre temas universales como la naturaleza del poder, la relación entre los géneros y la inevitabilidad del destino.