Master of Marradi – A Battle Scene
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El autor ha dispuesto el escenario en un espacio abierto, delimitado por una ciudadela fortificada que se vislumbra al fondo, parcialmente oculta por la bruma o el humo de la batalla. La perspectiva es peculiar; no sigue las convenciones del Renacimiento, sino que parece más bien una representación simultánea de diferentes puntos de vista, lo cual contribuye a la impresión general de desorden.
Las figuras humanas se presentan con armaduras y vestimentas variadas, sugiriendo posiblemente un enfrentamiento entre facciones o reinos distintos. Se observan soldados a pie y jinetes en combate, algunos abatidos, otros luchando con desesperación. La representación de la violencia es directa: espadas chocan, lanzas se clavan, cuerpos caen al suelo. No obstante, la ausencia de detalles excesivamente gráficos permite una interpretación menos morbosa, más enfocada en la épica del conflicto.
La paleta cromática es dominada por tonos terrosos – marrones, ocres y grises – que refuerzan la atmósfera sombría y desoladora de la escena. El uso limitado de colores vivos, como el rojo en las banderas o los escudos, sirve para destacar ciertos elementos y atraer la atención del espectador hacia puntos clave del combate.
Más allá de la mera descripción de un enfrentamiento bélico, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre la naturaleza humana y la futilidad de la guerra. La repetición de gestos y expresiones en los rostros de los combatientes – el miedo, la determinación, el dolor – revela una universalidad en la experiencia del conflicto. La ciudadela al fondo, símbolo de civilización y orden, se ve amenazada por el caos que se desata en el primer plano, insinuando quizás la fragilidad de las estructuras sociales frente a la violencia. La composición general, con su falta de jerarquía clara y su énfasis en la multitud, podría interpretarse como una crítica implícita a la glorificación de la guerra y sus consecuencias devastadoras. El artista no busca celebrar el triunfo militar, sino más bien documentar, con crudeza y realismo, la brutalidad inherente al combate.