Anshelm Schultzberg – A Winter Morning after a Snowfall in Dalarna
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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A la derecha, un hombre, ataviado con ropas gruesas y montado en un trineo tirado por caballos, avanza lentamente por esta ruta. Su figura, aunque pequeña en relación al vasto entorno, introduce una nota de actividad humana y cotidianidad en el paisaje. La disposición del trineo, ligeramente inclinado, sugiere movimiento y dirección, pero sin perturbar la atmósfera general de serenidad.
El autor ha empleado una paleta cromática dominada por tonos fríos: azules, grises y blancos que evocan la inmensidad y el rigor del invierno. Sin embargo, destellos de luz rosados y amarillentos se filtran a través de las nubes, iluminando selectivamente ciertas áreas del paisaje y creando un contraste sutil pero significativo. La luz no es uniforme; parece emanar de una fuente difusa, sugiriendo la claridad matutina tras una nevada reciente.
El grupo arbóreo situado en el extremo derecho del cuadro añade complejidad a la composición. Los árboles desnudos, con sus ramas entrelazadas y cubiertas de nieve, se alzan como testigos silenciosos del paso del tiempo. Una rama caída sobre la nieve refuerza la sensación de abandono y quietud.
Más allá del registro puramente descriptivo, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza en un entorno hostil pero hermoso. La figura humana, aunque presente, se ve absorbida por la inmensidad del paisaje, enfatizando su fragilidad y dependencia de las fuerzas naturales. El camino nevado podría interpretarse como una metáfora de la vida misma: un trayecto incierto a través de un terreno difícil, pero iluminado por destellos de esperanza y belleza. La atmósfera general transmite una sensación de melancolía serena, invitando a la contemplación y al recogimiento interior. El uso del pincel es suelto y expresivo, contribuyendo a la impresión de inmediatez y autenticidad en la representación del paisaje invernal.