John Cordrey – A Gentleman with His Pair of Bays Harnessed to a Curricle
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Los caballos, de pelaje castaño intenso, están atados al curricle, un vehículo ligero de dos ruedas diseñado para viajes cortos y rápidos. La atención se centra en la robustez y el vigor de los animales; su musculatura está representada con detalle, evidenciando la importancia del poderío animal en este contexto. El harnés es complejo y elaborado, reflejo de la inversión económica realizada en estos caballos.
El curricle, con sus colores azulados y detalles dorados, denota un cierto refinamiento y ostentación. Se aprecia un escudo o emblema en su frontal, que podría aludir a una pertenencia familiar o a un linaje específico. La disposición del vehículo sugiere preparación para la partida, aunque no se observa movimiento alguno.
El paisaje de fondo es deliberadamente sencillo: árboles dispersos delinean el horizonte y una cerca rústica delimita el espacio. El cielo, con sus nubes difusas, aporta una atmósfera serena y algo melancólica a la composición. La luz parece provenir de un lado, proyectando sombras que acentúan el volumen de los objetos representados.
Más allá de la representación literal de un hombre y su vehículo, esta pintura alude a temas de estatus social, posesión y dominio sobre la naturaleza. El caballero encarna una clase privilegiada, capaz de disfrutar del ocio y la movilidad gracias a la fuerza laboral animal. La escena evoca una época donde el caballo no era simplemente un medio de transporte, sino también un símbolo de riqueza y poder. La quietud general de la composición sugiere una pausa en la actividad, un momento de contemplación o preparación antes de emprender un viaje que, presumiblemente, estará marcado por la comodidad y el privilegio. La ausencia de figuras humanas adicionales refuerza la sensación de aislamiento y exclusividad inherente a este mundo representado.