John Hoppner – Portrait of Mary Benwell (fl.1761-1800)
Ubicación: Private Collection
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Aquí se observa un retrato de una joven dama, ejecutado con una pincelada suelta y luminosa que sugiere la influencia del Grand Tour y el arte inglés del siglo XVIII. La composición es frontal, pero ligeramente girada hacia la izquierda, lo que dota a la figura de una sutil dinamismo. El fondo oscuro, casi negro, concentra toda la atención sobre la retratada, acentuando su presencia y creando un efecto de halo alrededor de ella.
La joven luce un vestido de color ocre pálido, con detalles en blanco y azul que se repiten en el elaborado sombrero que cubre su cabello. La tela del vestido parece fluir suavemente, delineando la silueta y sugiriendo una cierta elegancia despreocupada. El encaje translúcido que rodea el cuello y los hombros añade un toque de sofisticación y misterio a su apariencia. El sombrero, con sus grandes alas adornadas con un llamativo lazo azul, domina la parte superior del cuadro, enfatizando la moda de la época y posiblemente indicando una posición social elevada.
La expresión facial es notablemente serena, casi melancólica. Sus ojos, de color claro, miran al frente con una intensidad contenida, transmitiendo una sensación de introspección. La luz incide sobre su rostro, resaltando la delicadeza de sus facciones y suavizando las sombras. La palidez de su piel contrasta con el brillo del vestido y el sombrero, creando un juego visual que atrae la mirada hacia ella.
Más allá de una simple representación física, esta pintura parece explorar temas relacionados con la identidad femenina en una sociedad regida por convenciones sociales estrictas. La pose relajada, aunque formal, sugiere una cierta independencia de carácter. El uso del color y la luz contribuye a crear una atmósfera de intimidad y elegancia, invitando al espectador a reflexionar sobre el personaje retratado y su lugar en el mundo. El detalle del cabello, con sus rizos elaborados y ligeramente despeinados, podría interpretarse como un símbolo de la belleza natural que se intenta controlar bajo las normas estéticas imperantes. En definitiva, la obra es una ventana a una época y a una clase social específica, pero también una reflexión sobre la complejidad de la condición humana.