Jonas Hoffman – Mr Asmund Palm, a Merchant of Constantinople
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
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El hombre viste una indumentaria ostentosa y exótica. Destaca el turbante complejo, envuelto en telas de colores verde, blanco y posiblemente otros tonos no tan evidentes a primera vista. Sobre él, se aprecia un abrigo o capa forrada con piel, presumiblemente visón, que sugiere riqueza y estatus. La camisa blanca, adornada con un elaborado encaje, asoma por debajo del abrigo, añadiendo otra capa de sofisticación al atuendo. En su pecho porta una cadena con colgantes ornamentales, posiblemente de valor simbólico o monetario. En la mano derecha sostiene un rosario de cuentas rojas, un detalle que introduce una dimensión religiosa a la representación. Una daga, parcialmente visible en el primer plano, sugiere una posible referencia a la defensa personal o al poder.
La composición es relativamente sencilla: un retrato de medio cuerpo, con el sujeto ocupando gran parte del espacio visual. La disposición de los elementos busca transmitir una imagen de prosperidad y autoridad. El turbante, en particular, es un elemento clave que indica su conexión con una cultura diferente a la occidental, sugiriendo posiblemente un comerciante o diplomático establecido en Constantinopla (actual Estambul).
Más allá de lo evidente, el retrato invita a considerar subtextos relacionados con el exotismo y el comercio. La vestimenta elaborada no solo denota riqueza, sino también una adaptación cultural, una mezcla entre la tradición local y los gustos europeos. El rosario podría interpretarse como un símbolo de piedad o, más sutilmente, como una herramienta para navegar en un entorno multicultural donde la religión juega un papel importante. La mirada directa del retratado establece una conexión con el espectador, invitándolo a contemplar su posición social y económica dentro de un contexto globalizado. La daga, aunque discreta, insinúa los riesgos inherentes al comercio internacional y la necesidad de proteger sus intereses. En definitiva, la obra parece ofrecer una ventana a un mundo donde las culturas se entrelazan y el poder se manifiesta tanto en la riqueza material como en la astucia diplomática.