Vincenzo Foppa – Altarpiece of S. Maria delle Grazie, Bergamo - Nativity
Ubicación: Pinacoteca di Brera, Milano.
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La Virgen, vestida con una túnica verde oscuro y un velo blanco que enmarca su rostro, inclina su cuerpo hacia adelante, como para proteger al infante. Su expresión es serena, casi contemplativa, transmitiendo una profunda devoción. El Niño, envuelto en paños, reposa sobre un cesto de mimbre, elemento que contrasta con la riqueza implícita en el contexto del nacimiento. La presencia de los animales –un buey y un asno– refuerza la atmósfera humilde y rural de la escena.
En el plano posterior, se distinguen tres figuras ecuestres, ataviadas con ropajes suntuosos y armaduras que denotan su estatus social elevado. La disposición de estos personajes sugiere una entrada triunfal, un reconocimiento del recién nacido como figura de importancia. La puerta arqueada enmarcando la escena exterior actúa como un portal simbólico entre el mundo terrenal y uno superior.
El uso del color es notable. Los tonos cálidos dominan la parte derecha de la composición –rojos, dorados– que sugieren riqueza y poder. En contraste, los colores más fríos y apagados en la zona de la Virgen enfatizan su humildad y pureza. La ornamentación floral que decora el marco contribuye a la sensación de opulencia y devoción.
Subtextualmente, la obra parece explorar la dualidad entre lo divino y lo humano, la humildad y la magnificencia. El contraste entre la pobreza del nacimiento y la riqueza de los presentes resalta la naturaleza paradójica del evento: un rey nace en condiciones modestas, pero su llegada es anunciada con pompa y solemnidad. La Virgen María, como figura central, encarna la virtud de la maternidad y la devoción religiosa, mientras que las figuras ecuestres simbolizan el reconocimiento del poder divino por parte de los gobernantes terrenales. El paisaje, aunque esquemático, sugiere una conexión entre lo local –el establo– y lo universal –la promesa de salvación para toda la humanidad.