Auguste Borget – Moonlit Scene of Indian Figures and Elephants among Banyan Trees, Upper India (probably Lucknow)
Ubicación: Yale Center for British Art, Paul Mellon Collection, New Haven.
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El primer plano está ocupado por un grupo de figuras humanas, vestidas con ropas tradicionales, que se agrupan alrededor de lo que parece ser un elefante. La disposición de estas personas sugiere una interacción social o ceremonial, aunque la distancia y la iluminación dificultan discernir detalles específicos de sus actividades. Se percibe cierta formalidad en su postura, como si estuvieran observando algo o esperando alguna señal.
Un imponente árbol de baniano se alza como un eje central visual, extendiendo sus raíces aéreas y ramas hacia el cielo nocturno. Su tamaño colosal lo convierte en un símbolo de antigüedad, resistencia y conexión con la tierra. La luna, visible entre las hojas del árbol, refuerza la sensación de quietud y contemplación.
En segundo plano, se distingue una estructura arquitectónica, posiblemente un palacio o templo, con arcos ornamentados que sugieren una rica tradición cultural. La presencia de esta edificación indica un entorno civilizado y sofisticado, contrastando sutilmente con la naturaleza salvaje que lo rodea. Se aprecian otras figuras humanas más allá del árbol, difuminadas por la distancia y la penumbra, insinuando una comunidad más extensa.
La paleta cromática es predominantemente oscura, con tonos ocres, verdes apagados y azules nocturnos. Esta elección contribuye a crear un ambiente melancólico y evocador. La pincelada es suelta y expresiva, lo que añade una sensación de espontaneidad y vitalidad a la obra.
Subtextualmente, la pintura podría interpretarse como una reflexión sobre el encuentro entre Oriente y Occidente, o sobre la relación entre el hombre y la naturaleza. La presencia del elefante, un animal sagrado en la cultura india, simboliza poder, sabiduría y fertilidad. La luz de la luna, por su parte, evoca misterio, intuición y lo trascendental. El contraste entre la arquitectura elaborada y la exuberancia natural sugiere una tensión inherente a la civilización y el entorno que la sustenta. En general, la obra transmite una sensación de calma contemplativa, invitando al espectador a sumergirse en un mundo exótico y fascinante.