Iman Maleki – End of examinations 1998
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El fondo se compone de una vista urbana extensa, con edificios que se extienden hasta el horizonte, difuminados por la distancia y la atmósfera. El cielo, dominado por tonos grises y azules pálidos, sugiere un día nublado o el crepúsculo. La luz es suave y uniforme, sin sombras marcadas, lo que contribuye a una sensación de quietud y melancolía.
Junto al niño, sobre el borde del edificio, reposa un cuaderno abierto con lo que parecen ser bocetos o diagramas. Este detalle introduce una posible dimensión intelectual o creativa en la escena; quizás el niño es un aspirante a arquitecto, ingeniero o simplemente un observador atento de su entorno. La presencia del cuaderno sugiere también una transición, un final: podría interpretarse como el cierre de un período de estudio o trabajo intenso.
La composición invita a la contemplación. El niño se convierte en un punto focal que conecta al espectador con la vastedad del paisaje urbano. Su expresión es ambigua; no hay alegría exuberante ni tristeza evidente, sino una especie de serenidad pensativa. El gesto de morder el alimento, aparentemente trivial, contrasta con la grandiosidad del panorama y enfatiza la vulnerabilidad e individualidad del niño frente a la inmensidad del mundo.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la infancia, la reflexión, la transición y la relación entre el individuo y su entorno. El espacio elevado sugiere una perspectiva privilegiada, un momento de pausa antes de afrontar lo que le espera al niño en el futuro. La imagen evoca una sensación de nostalgia por la inocencia perdida y una invitación a apreciar los pequeños momentos de quietud y contemplación en medio del bullicio de la vida cotidiana. El uso de colores apagados y la atmósfera melancólica refuerzan esta impresión general de introspección y reflexión.