Iman Maleki – Portrait of the Late Mehran Lotfi Charcoal on paper 2004
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El autor ha empleado una técnica de claroscuro muy marcada para modelar las facciones del retratado. La luz, tenue y proveniente aparentemente de arriba a la izquierda, ilumina parcialmente el rostro, dejando gran parte sumido en la sombra. Esta distribución lumínica acentúa los pómulos, la línea de la mandíbula y la densidad de la barba, que ocupa una porción considerable del espacio frontal. La barba, meticulosamente dibujada con trazos finos y variados, no solo define el contorno sino que también contribuye a la impresión general de solemnidad y quizás, melancolía.
La mirada del retratado está dirigida hacia abajo, evitando el contacto visual directo con quien observa. Este gesto sugiere una profunda reflexión interna, un estado de ánimo contemplativo o incluso una cierta tristeza. Las cejas, arqueadas sutilmente, refuerzan esta impresión de introspección y posible preocupación. La expresión facial es compleja; no se trata de una simple representación de la tristeza, sino más bien de una mezcla de cansancio, resignación y quizás un atisbo de fortaleza interior.
El atuendo del hombre, aunque simplificado por el tratamiento monocromático, parece indicar una vestimenta modesta: un jersey de cuello alto que se ajusta al torso y sugiere una figura robusta. La textura del tejido es sugerida a través de sutiles variaciones en la presión del carbón.
En cuanto a los subtextos, la obra invita a considerar temas como la pérdida, el duelo o la reflexión sobre la mortalidad. El uso del claroscuro no solo sirve para modelar las formas sino también para crear una atmósfera opresiva y misteriosa que sugiere un pasado turbulento o un futuro incierto. La ausencia de contexto ambiental refuerza la idea de que se trata de un retrato psicológico, más que de una representación realista de un individuo en un lugar específico. La técnica del carbón, con su capacidad para crear texturas ricas y contrastes dramáticos, contribuye a la intensidad emocional de la obra, evocando una sensación de fragilidad y vulnerabilidad. La imagen transmite una profunda humanidad, invitando al espectador a conectar con el retratado en un nivel emocional más profundo.