Ivan Kozmich Berezin – Portrait of Ekaterina Nikolaevna Tishinina as a child
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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La vestimenta resulta particularmente llamativa. El vestido, de un intenso color rojo, domina la escena por su vibrante tonalidad y el volumen de sus faldas. La profusión de encajes blancos que adornan el escote y la falda contrasta con la solidez del tejido principal, sugiriendo una riqueza material considerable. Los mangas abullonados, característicos de la moda infantil del siglo XVIII, acentúan la delicadeza de la figura. Los zapatos rojos, a juego con el vestido, completan un atuendo que denota cuidado y ostentación. Un pequeño ramo de flores, colocado sobre su cabello peinado con meticulosidad, añade un toque de naturalismo y frescura al conjunto.
El fondo es oscuro y neutro, lo que concentra la atención del espectador en la niña y sus ropas. Se intuyen elementos arquitectónicos – una columna a la izquierda y lo que parece ser parte de una estructura de madera a la derecha – pero estos se diluyen en la penumbra, sin ofrecer información contextual precisa. La iluminación es suave y uniforme, evitando contrastes dramáticos y contribuyendo a crear una atmósfera solemne y formal.
Más allá de la mera representación física, esta pintura parece aludir a temas relacionados con el estatus social y la inocencia infantil. La vestimenta lujosa sugiere pertenencia a una familia adinerada y poderosa. La pose contenida y la mirada seria podrían interpretarse como un intento de transmitir una imagen de virtud y decoro, valores importantes en la sociedad de la época. El pequeño ramo de flores, aunque aparentemente trivial, podría simbolizar la fragilidad y la belleza efímera de la infancia. En definitiva, el retrato se presenta como un documento visual que refleja no solo la apariencia física de la niña, sino también las convenciones sociales y los ideales estéticos de su tiempo.